lunes, 8 de agosto de 2011

Mis cuarentipico

Las semanas previas no habían sido nada buenas. No tengo que contar lo que todos saben, pero jamás hubiera esperado llegar con tanta energía a recibir “mis cuarentipico” como quise bautizar este nuevo aniversario de vida, más cercano en realidad a los 50 que a los 40. Días antes descubrí a alguien muy especial. Ese sólo hecho me ayudó a ver todo más claro. De allí pasé a sentirme bien. Se borró de un plumazo todo el dolor y casi sin darme cuenta recuperé la alegría necesaria para enfrentar una nueva etapa de mi vida, libre de culpas, más ligera, con más ilusión que nunca.

Por eso decidí celebrar estos cuarentipico como Dios manda. Con amigos. No con los de SIEMPRE-que no dejan de ser muy queridos- sino especialmente con los de A VECES, con aquellos que se me antojó que harían un buen grupo, con intereses comunes, sólo con ganas de pasarlo bien. Pido perdón de rodillas -y sobre chapitas- a todos aquellos a quienes no invité. Y no fue por olvido. Fue por selección. Por no encajar en mi fantasía cumpleañera para los cuarentipico. Algunos casi hermanos pero, antojado como estaba, decidí abrazarlos otro día. Y ese abrazo está pendiente. Espero que me lo den a pesar del olvido voluntario.

Para esta ocasión tuve un ángel. Se llama Jackie. Ya la conocen la mayoría. Algunos recién ese día, yo hace un par de lustros. Muchos se imaginan lo que no es. Aunque no necesariamente lo que no puede ser. Ya aprendí a no decir nunca NUNCA. No te emociones flaca, lo pongo para que la nota tenga su toque romántico, qué dices? te gusta? Ese ángel me dio su casa, su tiempo, su entusiasmo. Su cuerpo no. Era mi santo pero no había que exagerar.

Pero también tuve muchos otros que me dieron ánimos e ideas. Silvana, Ale, Mónica (mi espárrago). Algunas, sólo su apoyo moral, pero también vale. En cualquier caso, las ganas para esperar ansiosamente el día. Bueno, la noche. Que llegó. Con cancelaciones de última hora que nunca faltan. Es lógico. Siempre hay niños, mamis y esposos que se enferman. Siempre hay razones que impiden que todo salga perfecto. Pero no las suficientes como para no dejarnos disfrutarlo al máximo.

Imposible tomarnos y comernos todo. Había demasiado. Aprendizaje para la próxima, podemos gastar la MITAD. Pero la tranquilidad de que todo alcance nos hace gozar el DOBLE. Buen negocio entonces. Esa noche sobró la alegría. Y muchas risas. Bromas de todo calibre y esta vez me tocó ser el punto, más que de costumbre. Bueno, un precio bajo que pagar para todo lo que me dieron ese sábado feliz. Del colegio Renzo, Nano, Antuco, Jose… de la chamba Silva, Katia, Paola … de la publicidad un montón, Alberto, José Luis, Juanca, el ché, Alex, el tío Juan… mis hijos que me dejó la profesión y ahora entrañables amigos, Luis Eduardo y Juan Luis, Mónica y Virna… mi hermanita Lucía y Hernán, el cuñado perfecto… Paolita, Fabi (mis otras cuñas, las del corazón), Mila, Marianne, Miriam, Rosario y demás cónyuges… Luciana y Francisco otros ex colegas y grandes amigos para siempre… Tali, una belleza de aquellas como para felicitarme por estar “soltero”… pero también mi maravillosa anfitriona… con Cayetana y Ronnie sumados me dieron la mejor noche que he tenido últimamente (bueno, de las que estuve vestido…).

A las 4 am. me botaron. Literalmente. Y con la espárrago salimos juntos para dejarla a buen recaudo. Como siempre ha sido. Para enrumbar directo a casa con una sonrisa que todavía no se me quita y que me incomoda un poco a la hora de dormir… porque es malo respirar con la boca abierta… Y que seguro seguirá conmigo luego de que el sábado continuemos la fiesta patronal con el festejo en el ya clásico “partido de las estrellas”, ese encuentro futbolístico al que me acompañan mis amigos peloteros desde hace más de diez años y que me recuerdan que alguna vez la rompía. Y donde me encontraré con otro gran grupo de amigos. Muchos de ellos que recién veré para agradecerles por su cariño y constancia. Y que año tras año van a sumarse al ridículo de más de veinte ex futbolistas persiguiendo una pelota que ya no alcanzan… bueno, y algunos que nunca lo fueron… si no pregúntenle al chango.

Lindos cuarentipico. No los olvidaré. Como tampoco a tanta gente linda que me hace desear ser pronto un año más viejo. Con el único propósito de volver a disfrutar una noche tan increíble.

Nos vemos pronto. Y quizás esta vez sí los invite A TODOS. Pero sólo quizás.

Los quiero mucho.

A TODOS.

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