Regresar de las playas del sur es un desafío a la paciencia, pero no sólo por el pesadísimo tráfico que puede convertirse en algo insoportable aunque inevitable también. Lo realmente inaceptable son los centenares de cretinos que en buses, micros, carcochas, 4x4, autos de lujo o cualquier cosa que ande en más de cuatro ruedas, demuestran lo poco que respetan a los demás y lo poco que respetan la vida cuando ponen en riesgo a todos aquellos que desafortunadamente deben ubicar sus autos en el tercer carril, lo cual suele ser por algún desperfecto mecánico. Haciendo lujo de la mayor prepotencia, invaden la vía de emergencia a toda velocidad sin importar lo que encuentran al paso y, en el mejor de los casos, simplemente porque están apurados y pueden hacerlo. Les dedico todo mi desprecio a todos estos infelices, en especial a todos aquellos que no pueden esconderse bajo el pretexto de su ignorancia y poca educación. ¿Y dónde anda la policía? anda bien gracias...
Ignorancia y poca educación es lo que también demuestran todos esos transportistas que poniendo en peligro a otros vehículos y transeúntes, atraviesan la ciudad con total impunidad a vista y paciencia de la policía que está más preocupada en detener a algún distraído que invadió el crucero peatonal o sobrepasó los 60 kms por hora en una zona donde se impuso un límite absurdo; camiones con piedras que caen en cada frenada, otros que van regando de arena todo el trayecto, la cual cubren con redecillas que aún no entiendo qué pueden evitar; taxis o camionetas con fierros de construcción con trapos rojos en el extremo, color elegido quizás con la idea de que cuando se le incrusten a alguien en el cerebro se puedan confundir con la sangre del que no frenó a tiempo; carros viejísimos, que en ningún caso podrían haber pasado una revisión técnica, repletos de papas, frutas y verduras que ocupan los techos, se escapan por las maleteras y cuelgan a cinco centímetros del pavimento. Grande nuestra policía de tránsito!!!
Lo que sí necesito que alguien me explique es por qué la policía no pone papeletas. Está claro que algo tiene que haber, más allá de una coima no conseguida, para que cuando no pueden "picarnos" con algo para la gasolina de los patrulleros o la lonchera de los hijos, decidan dejarnos ir sin llenarnos la bendita papeleta por haber cometido alguna infracción de tránsito. Luego del acostumbrado discurso sobre lo caras que son las multas, la amenaza con la comisaría o el tiempo que tendremos que perder, se quedan de una pieza cuando les decimos "sí jefe, tiene razón, cumpla con su deber y póngame la papeleta". En ese momento nos miran, miran nuestros documentos nuevamente, tragan saliva, hacen su último intento por convencernos, pero al final terminan perdonándonos la vida para dejarnos ir sin ningún tipo de sanción. "A la policía se le respeta" decía un slogan de hace un tiempo reciente , aunque tengo que decir con pena que se hace tan difícil. Se dice también que por unos pocos malos policías no se puede manchar a toda la institución; yo la cambiaría por una bien parecida que dice que por unos pocos buenos policías no puede esperarse que respetemos a la institución.
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