domingo, 10 de julio de 2011

Piqueo Criollo

Me paseo haciendo zapping entre los distintos programas dominicales y encuentro un panorama bastante más variado que el de los últimos fines de semana. Se me antoja comentar algunos de los temas preferidos de nuestra prensa y las redes sociales:

-Sin duda, el escándalo político favorito es el de la torpe visita del hermanísimo Alexis Humala a Rusia como negociador/embajador del nuevo gobierno para temas gascíferos y turísticos. Me causa risa ver a los representantes del saliente gobierno, o a los de la inconsecuente y eterna oposición, hablando de corrupción y de judicializar el tema. Que yo recuerde, tampoco se trata de un encuentro clandestino filtrado con un video oculto, como cuando vimos desfilando por el SIN a gran parte de la clase política representada por los mismos que ahora se rasgan las vestiduras. Fujimoristas como Rey escandalizados; Bedoya, el mismo que tuvo a su hermano preso por peores pecados; Pastor y toda su angelical bancada. No digo que no sea un tema relevante que pone a prueba la capacidad del próximo gobierno para manejar una crisis, o que no sea un exceso que deba recibir la atención del caso pues en política no solo hay que cuidar el fondo sino también la forma, pero tampoco podemos convertirla en el gran escándalo que nos haga olvidar temas mucho más serios. Como lo de Business Track, lo cual me parece gravísimo en tanto sí encubre un verdadero caso de corrupción que involucra a las más altas esferas del poder de este país. No hay caso que es la noticia perfecta para el difícil momento que vive el gobierno en sus últimos días.

-Otro de los favoritos es la gestión de la Villarán. Se ha iniciado una campaña feroz contra nuestra alcalde de Lima, auspiciada por algunos medios, secundada muy convenientemente por los partidarios de Castañeda Lossio y finalmente complementada con nuestro querido Cardenal (pero sobre quien en esta ocasión prefiero no opinar para no ser faltoso con la iglesia)... Pero lo más insólito es que se esté hablando hasta de vacancia a una administración que recién empieza y que además a las claras está demostrando mucho más trabajo que el que su antecesor realizó en el mismo período. En un país en que la administración pública ha demostrado por décadas su incapacidad de gestión y su falta de trabajo, que se pretenda expulsar del cargo a los representantes de un nuevo gobierno que intenta hacer las cosas bien, legalmente, concertando con los distintos sectores, denunciando la corrupción de su antecesor, creo que no tiene sentido. Bueno, todo el sentido cuando nuevamente intereses ocultos intentan manipular la opinión pública y encabezan campañas difamatorias y temerarias que solo pueden dejarnos peor de lo que estamos. Pensemos nomás en que decretar la vacancia de la Villarán nos costaría millones en un referendum, para dejar a cargo a otras personas de su mismo partido, para luego intentar vacarlos nuevamente y se haga posible que el hombre comunicore vuelva para intentar desaparecer toda la basura que dejó bien tapada pero cuyo olor ya se siente a millas de distancia.

-Esta semana el fútbol ya fue materia no sólo de los programas deportivos. Está claro que el tema vende siempre bien y cuando acumulamos dos partidos oficiales sin perder ya podemos hacerle creer a un país ávido de triunfos que podemos ir al mundial y volver a ser una potencia continental. No cabe duda que Markarián ha armado un buen equipo y que a pesar de no contar con figuras internacionales de fuste -en todo caso las que tenemos están en su mayoría lesionados- está haciendo un papel dignísimo en esta copa. Me preocupa que prime la lógica y que luego de que podamos caer con Chile -uno de los equipos más fuertes de sudamérica- tengamos que irnos por sucumbir en manos de Brasil, Paraguay o Argentina, cuadros que nos llevan bastante distancia a pesar de que hasta ahora no aparecen en su gran dimensión. Y no es que me preocupe porque nuestra selección se tenga que ir en algún momento sin más triunfos, lo cual no sería un fracaso, sino porque se invierta la tortilla y los que hoy los encumbran y ponderan, luego los ataquen y condenen, tal como ha sucedido siempre en la historia de nuestro sufrido fútbol peruano, que vive sobre todo de los recuerdos y de lo que pudo ser, alimentado por esos mismos que glorifican y denostan, dependiendo de las circunstancias, con tal de seguir vendiendo periódicos y obteniendo rating.

-No faltaron los policiales como los crímenes de Alicia Delgado o de Miriam Feffer que han vuelto a la palestra luego de que el avance de las investigaciones trajeran nuevos indicios de culpabilidad de las principales implicadas, la amante de la cantante y la hija de la empresaria respectivamente, sindicadas curiosamente por los autores materiales de ambos crímenes quiénes habrían sido movilizados por la codicia y quién sabe si algún otro tipo de favor. Casos lamentables que no hacen sino demostrar la precariedad de nuestra administración de justicia que no resuelve oportunamente, filtra con gran facilidad informaciones que salen luego distorsionadas y que tiene tratamientos distintos para casos de grandes similitudes y que, en ausencia de pruebas contundentes, mantiene presas a las sospechosas en un caso y libre a otra, más allá de acusaciones testimoniales que no parecerían tener mucha solidez hasta este momento.

-Finalmente, no podemos dejar pasar un triste episodio internacional que trascendió fronteras y el ámbito puramente delictivo. La muerte de Facundo Cabral. Muchos se preguntan cómo es posible que un hombre tan maravilloso, embajador de la paz, de la música, del amor, pudiese caer abatido de una forma tan violenta y absurda. No tiene nada de raro. Fueron Gandhi, Luther King, Arnulfo Romero, Lincoln, Sadat, Rabin, María Elena Moyano, John Lennon, Jesús... seres humanos que simbolizaron todo eso y que perecieron en manos criminales. Aún no se esclareció el móvil de este delito, pero independientemente de si fue él el blanco o no, está claro que este mundo siempre, en todas las épocas, ha tenido grandes hombres y mujeres que le fueron incómodos y que prefirió hacerlos desaparecer. Seres humanos que nos dejaron huellas imborrables, imposibles de extinguirse. Y esas huellas quizás son lo que hace que la humanidad se resista a claudicar en su lucha por un mundo más justo y mejor para vivir. Porque se fue uno pero vendrán muchos más. Aunque como diría el propio Facundo, no hay muerte, solo hay mudanza... así que su espíritu ni se ha muerto, ni ha desaparecido. Continúa viviendo entre nosotros.

Crónica del Perú vs. México, Copa América 2011

Desde que rodó la pelota, Perú arrancó bien, tocando y saliendo rápido. A los pocos segundos, ya Cruzado había perdido una buena opción al disparar alto y desviado, pudiendo haberla soltado antes a Guerrero que lo acompañaba. Fue una salida tocando al pie y con velocidad, algo que caracteriza a este equipo y que habla de la dinámica que ha impuesto el Mago, muy diferente al del toque cansino, lateral e improductivo de otras tantas escuadras nacionales. En poco tiempo, Vílchez, Lobatón y Vargas ya habían llegado con riesgo pero sin puntería. Un dominio que se fue asentando, al punto que recién llegó México a los 17 minutos con cierto peligro. Perú llegaba tratando bien la pelota, un equipo que la lleva limpia y la suelta rápido, gran avance. La perdían cuando Vargas, que no se encontraba, insistía con potencia por su franja pero sin mucha claridad. Claridad que le faltó al tirar el primer tiro libre a la barrera, al picar mucho una pelota saliéndose de la cancha, al caer en offside o al pifear un centro que casi acaba fuera del estadio. Mientras Vargas no recobrara la calma, nos quedaría sólo el desequilibrio de Advíncula por la derecha que si bien centraba bien, no encaraba ni buscaba el desborde. Aunque sí ayudaba a la marca y cerraba los espacios por lo que los mexicanos buscaban más la espalda de Vargas haciéndole el uno-dos a Cruzado, cuyo esfuerzo era insuficiente para tomar las subidas por esa banda. Fernández volvió a darnos algo de desconfianza soltando un par de pelotas en especial cuando da rebote en un centro rasante y casi nos comemos el primero, que México nunca mereció hasta ese momento. Pero sí le quitó la pelota a Perú y tuvo sus mejores diez minutos del partido. De los 30 a los 40 todo verde. Nos llegaron, nos asustaron, hicieron caer a la zaga en imprecisiones, especialmente al mudo Rodríguez, quien además la perdía muy cerca a su área. Vílchez -un zaguero más que un lateral- y Carmona intentaban salir por dentro pero regalaron un par de bolas. A esas alturas, empezamos a creer que ya no recuperaríamos la pelota, sobre todo cuando Vargas perdía cuando volvía a intentar superar por fuera y con potencia a su marcador, más veloz, quién no le dejaba centrar con facilidad. Pero fue sólo un momento. Felizmente a partir de los 40 minutos Perú la recupera de nuevo, presionando desde arriba para impedir la salida fluída del cuadro mexicano. Sin embargo faltaba contundencia ante una defensa cerrada que tapaba bien los intentos de la blanquiroja. El pitazo final nos dejó quince minutos pensando que no había sido una primera etapa del todo bien jugada pero teníamos con qué.

Arrancando el segundo tiempo vimos un Perú mejor. Markarián hace un cambio de dibujo táctico que para mucho mejor el equipo en la cancha. Saca a Advíncula, que hasta ese momento no lo hacía mal, y hace ingresar a Yotún por el otro lado, cubriendo la salida de Cruzado, dejando a Vargas totalmente suelto, como atacante y sin ninguna obligación de marca. Compacto atrás con tres al fondo, Acasiete, Rodríguez y Vílchez, juega con dos laterales rápidos como Carmona y Yotún, con buen ida y vuelta y que hacen bien las diagonales -sobre todo el segundo-. Esto le permitió a Perú ser más ofensivo, teniendo más gente de marca en el medio de la cancha, con un volante de marca como Balbín y dos volantes mixtos como Cruzado y Lobatón que, aunque en los primero minutos perdieron algunas pelotas y fallaron en algunos pases, la recuperaron luego para no perderla más en todo el partido. Arriba Vargas libre pero jalando marca y Guerrero atorando siempre la salida del equipo rival, ejercieron un pressing que les hizo recuperar la pelota una y otra vez cada vez que México quería sacarla jugando. Con un dominio casi total, las situaciones de gol para Perú se fueron sucediendo. Primero Paolo que cabecea defectuoso por querer colocarla junto al palo. Se le fue ancha. Luego perdiendo una pelota mientras se acomodaba para liquidar antes de que lo hicieran caer sin falta. Ya el equipo era mucho más ofensivo y Vargas tirado más hacia el centro hacía daño sobre todo cuando tocaba con Guerrero. En una de esas jugadas volvió a avisar en una magnífica entrada culminada con un potente disparo que la base del palo impidió se convirtiera en gol. México se iba cansando y, con más espacios, Perú se volvía cada vez más peligroso. Paolo un poco egoísta como buen goleador, se pierde otro por no pasarla a su compañero que llegaba solo. Por momentos México roba las espaldas de un equipo que se había ido con todo, con un Yotún más fresco que llegaba arriba con facilidad e incluso que se da maña para probar al arco y propiciar un rebote al que Paolo no llega. Vargas algo cansado pero peligroso y mucho más preciso también subió su juego. Precisión que pudo convertirse en el mejor gol de la copa si esta vez el travesaño -en realidad el vértice del arco- no hubiera devuelto la pelota después de un soberbio tiro libre. Y es aquí nuevamente donde se ve la mano del técnico. Hace entrar a Guevara por un Cruzado cansado -quizás el más impreciso de Perú en el partido- y le da más vértigo al equipo y esa dinámica que este jugador siempre imprime con su buen pie y sus cambios de juego, además de ensayar siempre de larga distancia. A esas alturas, mientras Paolo hacía lucirse al arquero mexicano sacando a contrapié un buen cabezaso contra el piso, lo único que se escuchaba en la noche era la barra peruana incesante que cantaba que "esta noche, tenemos que gana-aaar". Era sólo cuestión de esperar un poquito más. Y el equipo supo tener paciencia. A los 82 minutos, Acasiete ensaya un rápido giro en el área que sale bien y Guevara deja solo a Guerrero que por fin rompe la paridad, goooolllll. Una paridad que solo se veía en el marcador, porque en el juego hacía mucho rato que Perú merecía ir adelante por un par de goles. Ese gol sería suficiente. Suficiente para esperar los últimos minutos, momentos en que a pesar de la presión rival lógica por la necesidad imperiosa de atacar, pudimos ver un equipo algo más maduro y bien dirigido desde el banco para capear el temporal. Ballón entró a cuidar el resultado, mientras que los jugadores ya no rifaban la pelota en momentos en que había que tenerla. No pasó lo de días atrás en los últimos minutos del primer tiempo con Uruguay. Esta vez la siguieron circulando, aguantando los últimos intentos mexicanos que encontraron ahora sí a un Fernández ágil y seguro de manos y a una defensa sólida que cuando tuvo que reventarla lo hizo, pero sobre todo que quitó y salió jugando esperando que pasen los últimos minutos. Carmona perdió una en los últimos instantes pero se recuperó luego. Otra de peligro terminó en offside y pudimos respirar. La tribuna seguía cantando "Oé, oé, oé, oé, Perú, Perú...". El árbitro levantó los brazos luego de dar tres minutos extras. El partido había terminado.

Perú había demostrado disciplina táctica, orden, buen toque, un juego vertical y ofensivo en muchos momentos, pero bien armado desde atrás hacia adelante. Perú había demostrado que tiene un grupo compacto que no reúne grandes figuras, algunos muy jóvenes todavía, pero con derecho para soñar. Como sueñan esos hinchas que acompañaron a su equipo en Argentina sufriendo y cantando en esos 184 minutos. Como esa gran legión de seguidores que frente a su televisor -primero escépticos y luego ilusionados- volvieron a disfrutar un triunfo de ese equipo en el que están depositadas todas sus esperanzas. Nuevamente el fútbol unió a un pueblo y sólo por eso ya vale la pena seguir a este equipo. Que tal vez no tenga con qué llegar hasta las instancias finales, pero que está claro que está haciendo un digno papel y se ha convertido en una de las sorpresas del torneo. Esperemos que -al margen de los resultados- podamos seguir viendo un equipo peruano que intente jugar bien, como lo hizo esta vez, y que nos haga recuperar la alegría que perdimos desde hace ya varias décadas.


Ernesto

09 Julio 2011

Ley Seca (sin ti)

Ley seca impone abstinencia

de sufrir y resentir

porque a poco y con paciencia

has aprendido a vivir


Ley seca exige prudencia

olvidar y ver pasar

esa lágrima en esencia

que está seca al resbalar


Ley seca viernes de noche

frente a un vaso sin llenar

resignado y sin reproche

tienes poco que extrañar


Y así la ley pasó en calma

sin que sepa tu sentir

porque seca estaba su alma

y vacío su existir



Ernesto

4 Junio 2011

domingo, 17 de abril de 2011

PPK, siento decirte que es tu culpa...

Después de reflexionar algunos días, he llegado a la conclusión que, mi querido PPK, eres el gran responsable de lo que hoy está sucediendo en el país. Y lo pienso porque eras el único candidato que tenía la lucidez suficiente para haber previsto este escenario complicado en un contexto en que era impensable que las llamadas "fuerzas democráticas" pudieran lograr meterse en segunda vuelta fragmentadas como estaban.

No podíamos haberlo esperado de los otros candidatos. Toledo sigue demostrando en cada acción ser un cretino de aquellos, aunque su cara de Inca y un aceptable gobierno anterior le aseguraban un caudal interesante de votos, suficientes como para que, pese a haber perdido casi la mitad en un mes, se creyera que seguía todavía en carrera. Castañeda un tipo oscuro, nada confiable, que no abandonaría la campaña pues era su carta de no quedar a la merced de juicios y comisiones investigadoras que es lo que su futuro inmediato le ofrecía si no ganaba, sumado a que las encuestas lo presentaban como ganador en todos los mano a mano de la segunda vuelta. Mientras tanto, tú PPK eras el único capaz de preveer que no sólo sería difícil llegar sino que una eventual segunda vuelta con OH representaría una tarea titánica.

Pienso que pudiste inmolarte -aunque inicialmente no te hubiésemos entendido- y buscar acuerdos con alguno de los dos impresentables mencionados pero que garantizarían la continuidad del modelo económico en un sistema tan imperfecto como la democracia pero mejor que cualquier otro que se haya inventado -y que ahora corre peligro-. Tu ambición personal y quizás el mareo, producto del apoyo de la gentita linda de Lima y balnearios, más algunos pocos bolsones bien ganados como Arequipa, te hicieron insistir hasta el final a pesar de que sabías en tu fuero interno que no tenías opción si continuaban desunidos. Después de recorrer el país, se me hace difícil creer que no te la olías. Teniendo además los recursos y los contactos como para tener información privilegiada de las encuestas que corrían día a día y que pronosticaban con claridad el desastre.

Es una pena pues. Yo te apoyé activamente en la recta final cuando fue evidente que el cholo venía en picada y que ya no habría marcha atrás. Me quedaba la esperanza de que llegando a segunda, la campaña anti Humala podría favorecerte. Veo con decepción que tumbarse a Humala está bastante difícil y que tener al frente a una candidata con tanto anticuerpo como Keiko Fujimori le da la mayor de las posibilidades. Creo, como un amigo me lo decía hace unos días, que te jugaste el país a los dados. Y parece que va a ser la peor partida de tu vida.

Lo peor de todo es que yo te hacía barra desde la tribuna...


Ernesto Melgar

16 de Abril

Elecciones: se voltea la tortilla

Tal como están las cosas, en unos días se habrá volteado la tortilla. No es de extrañar que tan mala campaña de Toledo, triunfalista y mentiroso, lo haya ido precipitando al abismo de su propia soberbia. Keiko, con un voto duro, difícilmente se moverá de donde está, aunque ese donde está podría ser algo más alto gracias al voto oculto fujimorista que añora la dictadura mal llamada eufemísticamente mano dura. Castañeda se puso nervioso con los ataques por corrupción -rabo de paja le dicen- y empezó a hacer tonterías, cuando tan bien le había ido con su risa congelada y lenguaje solo gestual. Humala que parece ahora un artista, bien asesorado y con otro mensaje, controlado y haciéndonos creer que dejó de ser ese cachaco necio y prepotente de la campaña anterior. PPK finalmente, con una gran llegada entre los jóvenes y omnipresente en las redes sociales (hoy en día un medio referente de la prensa, de los líderes de opinión y del boca a boca), ha ido venciendo la barrera de la incredulidad para aparecer por los palos, en atropellada final que a este paso no parará hasta la segunda vuelta. No tengo mayor duda en que en pocos días tendremos a Humala y a PPK liderando las encuestas, gracias a los votos recogidos de aquellos indecisos que empiezan a tomar posición, así como a los de los descreídos que inicialmente se resistían a "perder su voto".

Toledo empezó a perder cuando la mitad de sus electores, que lo veían como el mal menor, decidió confiar en sus candidatos naturales al verles mayor opción. Sin duda que sus votos han ido a parar a PPK y a Humala fundamentalmente, colocándolos donde deben estar en función de sus simpatías. Así, el cholo sagrado debe resignarse a su verdadero caudal electoral, el caudal de los de la memoria frágil que no recuerdan los últimos meses insoportables de su gobierno, la negación de su hija Zaraí que dan muestra de su catadura moral, sus juergas en el avión parrandero y Punta Sal, sus presentaciones alcoholizadas en la televisión, sus delirantes mentiras como la del secuestro y el Melody, su Lady Bardales, su impuntualidad a todo acto público y privado, sus impresentables parientes que fagocitaron del estado así como otros parásitos de su entorno...

Keiko, más allá del activo aunque mayor pasivo de ser hija del reo Fujimori, víctima de sus propias limitaciones que nos hacen pensar más en una gordita paporretera que una estadista capaz de manejar nuestros destinos, más aún con el bestiario que la rodea, improvisados y oportunistas que quieren mamar de la mamadera de la que tomaron los mafiosos del fujimontesinismo durante más de una década.

De Castañeda podemos decir que su aspecto de personaje poco transparente no le sirve para contrarrestar las múltiples acusaciones de corrupción que ya están pasándole factura. Su mayor ventaja es ser el menos resistido, lo cual lo coloca como ganador en cualquier enfrentamiento directo en segunda vuelta pero, al igual que un equipo chico que enfrenta a uno grande con la hinchada de todos los demás, no tiene una gran posibilidad en esta competencia inicial donde todos van a elegir a su mejor candidato.

Humala, sin duda, representa la esperanza de aquel ciudadano que aún no ha sentido al progreso del país tocando su puerta. Es la opción del que no tiene nada que perder, del que es presa fácil del discurso de la justicia social, distribución de la riqueza, nacionalismo a ultranza, y toda promesa de cambio al establishment. También es el candidato de la izquierda anacrónica que sigue atada a ideologías trasnochadas y que difícilmente se moverá de sus trece.

PPK es la ilusión del gran despegue; de la consolidación de un país que ha empezado a crecer y a convertise en el lugar donde sus electores quieren ver crecer a sus hijos, con bienestar y seguridad. Es el voto del joven y del más pensante que claramente identifica al candidato mejor preparado.

Faltan tres semanas para las elecciones pero difícilmente sabremos, con tranquilidad, qué nos deparan los próximos cinco años de gobierno. Posiblemente a partir del 10 de Abril a las 4 pm. y por algunas semanas más, estaremos en una situación límite entre el abismo y el éxtasis.


Ernesto Melgar

26 Marzo 2011

lunes, 8 de noviembre de 2010

La sensación de clasificar a un Mundial

1981. No recuerdo la fecha exacta, aunque si busco en internet la tendría. Lo que pasa es que no es eso lo que importa. Lo que importa es esa sensación que ahora recuerdo como si fuera ayer. La de la alegría que significaba volver a ir a un mundial. Y estar presente en ese Estadio Nacional que aquella tarde reventaba de hinchas. En esa Tribuna que celebraba entusiasmada presagiando una victoria definitiva de su selección. Que estaba a punto de conseguirlo pese a que al principio se vislumbraba tan difícil.

Entonces se jugaba por grupos. El cuco era Uruguay. Campeón del Mundialito un año antes, torneo donde jugaron todos los países que habían sido campeones mundiales hasta ese momento (menos Inglaterra que fuera reemplazado por Holanda). Yo pensaba que estaban locos los que creían que Perú iba a clasificar. Aunque tres años antes había estado en otro mundial con la mejor volante del torneo y una delantera de clase mundial. Pero se veía tan difícil. Empezamos con la Colombia y el anti fútbol de Bilardo: 1 a 1 y 2 a 0 habían sido los primeros resultados. Y luego se le ganó a Uruguay en el Centenario de Montevideo 2 a 1. Partido con sabor a hazaña. Ya estaba al alcance de la mano. Pero igual tenía miedo. Miedo a la seguridad de Rodríguez en el arco. Miedo a la pierna fuerte de De León. Miedo a la zurda de Rubén Paz. Miedo al oportunismo de Victorino. Ese Uruguay me daba miedo. Y no me daba cuenta que de nuestro lado estaban Chumpitaz, Panadero, Uribe, Cueto, Barbadillo, el ciego Oblitas. Un firmamento de estrellas como el que nunca antes habíamos tenido ni volveríamos a tener. Pasaron casi treinta años y no recuerdo selección peruana tan maravillosa como aquella de Elba de Padua Lima conocido como Tim.

Perú dio un baile esa tarde y no ganó porque a veces el fútbol es así. El buen arquero y la buena fortuna uruguaya los hicieron irse con el cero pero dejarnos dentro del mundial. Chumpi se retiró esa tarde y salió en hombros entre lágrimas. Sabía que ya no llegaría a España pero que había llevado a su equipo nuevamente a la gloria. Tercer mundial en doce años. Era una época donde llegar era mucho más fácil. Desde el 69 en que nos deshicimos de los gauchos de Perfumo y Rendo casi todo había sido triunfos. Salvo el 73 que quedamos fuera del mundial en una desafortunada definición con Chile que nos ganó 2 a 1 en el partido definitorio jugado en cancha neutral. Pero inmediatamente después logramos la Copa América del 75 con un equipo renovado. Ese recordado torneo con pase a la final por sorteo dejando fuera a Brasil. Había costumbre de ganar. En esos doce años vimos que se le podía ganar a Brasil y Uruguay en su cancha, así como eliminar a Argentina de un mundial. Sometimos totalmente a Colombia y Ecuador. Chile era la piedra en el zapato, pero les ganamos no pocas veces y los dejamos fuera en el 78. Los demás no contaban. Por lo tanto, a pesar de la natural desconfianza por el poderoso Uruguay, no tendría que sorprendernos tanto el imponernos nuevamente sobre este rival de turno.

A nivel de la máxima competencia, y a pesar de no haber tenido mayor notoriedad, llegamos a ser 7mos y 8vos en el mundo, lo cual no está nada mal considerando el alto nivel competitivo de un torneo mundial. Tuvimos memorables actuaciones como aquellas ante Bulgaria, Holanda y Escocia, equipos respetables en ese entonces en Europa; también goleadas ante Irán y Marruecos, cuando los africanos aún no ofrecían una propuesta convincente. Es cierto que no pudimos con las dos grandes potencias sudamericanas pero hicimos decorosos papeles, aún derrotas, que se recuerdan como grandes performances como el 4 a 2 ante el equipazo de Pelé campeón en el 70. Lo de Argentina sólo fue un mal sueño, donde el resultado tenístico tuvo más que ver con la política que con el deporte. Recuerdo mucho esa gira previa al mundial del 82 en que nos paseamos por Europa sometiendo a combinados italianos del Milan, Inter y Fiorentina; le pegamos un baile a la Francia de Platini en el Parque de los Príncipes; doblegamos a Hungría en Budapest y empatamos en su casa con esa Argelia que se hizo cargo de la propia Alemania meses después en el mundial.

Y después de cada victoria, al igual que esa memorable tarde del 81, saldríamos como muchas otras veces a inundar nuestras calles de la alegría y el orgullo de ser peruanos. Esas caravanas que entonces eran muy comunes. Banderas y bocinas que nos hacían recordar siempre la buena costumbre de ganar. La fiesta que se hacía interminable. Aunque nada comparable con la sensación de aquella tarde –y luego noche- en que clasificamos nuevamente a otro mundial. Ese día inolvidable en que recuerdo habernos tomado hasta el agua de los floreros para celebrar ese ansiado sueño hecho nuevamente realidad.

Esa sensación que espero volver a sentir algún día. Treinta años más viejo, pero lo suficientemente joven como para disfrutarla tanto como esa tarde de 1981. Sensación que espero que los más jóvenes puedan sentir también antes de que pierdan la fe y se cansen de alentar a su equipo. La sensación indescriptible de ver a tu selección en la élite del deporte más hermoso y apasionante: El fútbol.

Arriba Perú. Suerte para el 2014.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Tiempo de alianzas y definiciones

Poco a poco los plazos perentorios irán cayendo, lo que significa que las definiciones las veremos en estos días. En un mes y fracción vence el plazo para la inscripción de las alianzas políticas, así que se terminarán todas las especulaciones respecto a quién se junta con quién. Venimos oyendo de posibles uniones, algunas de lo más delirantes, aunque sabemos que en el cálculo político todo es posible, sobre todo si se trata del partido aprista, quienes se aliaron con Prado en el 56 –llegando a ser gobierno en la “convivencia”-, Odría en el 62 –que no llegó por tercera vez al gobierno por el golpe de estado- y Fujimori en los 90s –de lo cual recordamos bien el desenlace- . En esa línea nada debe llamarnos la atención, aunque está claro que la mayoría de rumores no son otra cosa que especulaciones periodísticas. La fecha límite para presentar las planchas presidenciales es el 10 de Enero, así que también sabremos pronto quiénes serían los candidatos de esas posibles alianzas, donde parecería imposible que más de uno subordinara su ambición política a favor de algún aliado y de los intereses del país. Aunque podrían haber sorpresas.

Algunos candidatos, con buen tiempo en campaña e intereses muy notorios, irían de todas maneras. Son los casos de Keiko Fujimori, Luis Castañeda y Ollanta Humala. Me resulta impensable creer que alguno de ellos declinaría sus aspiraciones a llegar al sillón de Pizarro. Toledo puede querer llegar nuevamente pero es más difícil para un ex presidente ser derrotado en una elección que para un perdedor de siempre o una nueva figura. No ganar le significaría también perder influencia local, prestigio internacional e incluso posibilidades futuras. Por lo tanto, querrá estar bien seguro de sus reales opciones antes de candidatear.

El panorama luce algo distinto al de elecciones anteriores. Esta vez tenemos varios candidatos que representan posiciones doctrinarias –si así podríamos llamarlas en estos tiempos- cercanas, aunque proyectos políticos claramente diferentes –lo cual a la población parecería importarle poco-. Incluso la izquierda moderna aún sin una clara representación, aunque indudablemente con incuestionables probabilidades luego de la victoria de Fuerza Social, estaría mucho más cerca de un modelo pro sistema que de las propuestas tradicionales de la izquierda. Se menciona a Nano Guerra García, colaborador de Susana Villarán en sus temas de pequeña y mediana empresa, quien ya apareció en algunas publicaciones y programas de televisión confirmando su interés por ser candidato. También a Vladimiro Huaroc, ex presidente de la región Junín quien renunciara al cargo justamente para estar expedito para una posible candidatura. No olvidemos que Huaroc es el actual presidente de Fuerza Social y quien hizo posible que el movimiento de Susana pudiera candidatear a la alcaldía. Tampoco se ha descartado la alianza de FS con otros movimientos como Perú Posible, habiéndose sí hecho el deslinde con movimientos extremistas o fuerzas políticas democráticas más radicales como el Partido Nacionalista.

En este ya inusual contexto electoral, aparece ahora la candidatura de Mercedes Araoz como punta de lanza del Partido Aprista –aunque todavía no estamos tan seguros si del partido o de su presidente-. Es de difícil lectura en este ajedrez político qué hay detrás de esta nominación. Se especula que el partido aprista, con su evidente pobreza de cuadros propios, estaría sacrificando a Meche con la intención de tentar alianzas que ayuden a blindar a Alan García para los próximos cinco años. Está claro que los coqueteos de Alan con Castañeda y con los propios fujimoristas apuntan a los habituales acuerdos políticos que impliquen concesiones mutuas a la hora de poner sobre el tapete los temas de corrupción. En esto tanto el poder ejecutivo como en especial el Congreso han demostrado su gran capacidad para esconder la basura debajo de la alfombra y evitar que estos ejemplares de la corrupción –que ya todos sabemos quiénes son- sigan impunes detentando cargos públicos y en la representación nacional.

Si no lograra acuerdos con otra fuerza política, la guapa candidata estaría dividiendo el voto de centro y centro derecha. Esto, sin las alianzas necesarias de por medio, lo único que haría sería debilitar las candidaturas de Castañeda, Toledo, alguna eventual del PPC –se hablaba de Daniel Córdova- e incluso la izquierda de Villarán. No tanto así las de Keiko y Humala, quienes se mueven por consideraciones distintas a las que representan los candidatos mencionados. Los fujimoristas, sin un proyecto claro de gobierno, más enfocados en limpiar al dictador japonés, basados en la simpatía y arraigo del clan Fujimori sobre todo en el interior del país donde dejó obra en los 90s. Humala con posiciones extremistas anti sistema que recogen la insatisfacción de un todavía gran sector de la población que tiene poco que perder y que opta por lo general a oponerse a todo lo que signifique el statu quo. A estas alturas ya resulta poco probable pensar que Alex Kouri tentaría una opción, después de su desafortunada candidatura fallida en las municipales. También creemos que PPK, Yehude o los sobrevivientes de Acción Popular terminarán formando parte de un grupo mayor que les garantice chamba en el congreso o el poder ejecutivo por cinco años más.

Si bien Araoz, Córdova o Guerra García podría decirse que son candidatos nóveles y que aportarían algo de variedad a la oferta, en todos los casos habría fuerzas políticas consolidadas detrás de sus candidaturas. No tendríamos pues el fenómeno del outsider puro del que se ha venido hablando, tal como hace veinte años un partidito liderado por un ingeniero agrónomo sorprendió al mundo entero derrotando a los grandes conglomerados de la derecha e izquierda tradicional así como a un alicaído partido aprista que increíblemente terminó decidiendo la suerte del Perú con su apoyo al japonés, a pesar de estar dejando un país pobre, endeudado y convulsionado por el terror.

Ante este panorama político, se hace aún difícil el análisis. Mucho dependerá de las posibles alianzas que se constituyan en estos días. No necesitamos encuestas para saber que nuestro pueblo premia las obras más que la honestidad, prefiere el autoritarismo al diálogo, se atemoriza fácilmente por una campaña mediática (recordemos que Lourdes acortó casi quince puntos en la semana anterior a las elecciones municipales por el feroz ataque de los medios), presta más atención al jingle y el bailecito que a un coherente plan de gobierno y también que a veces sucumbe a la retórica y al verbo florido. No nos olvidemos tampoco del gran poder de las mujeres que, más allá de su condición de género, están sobre una ola que se está imponiendo en gran parte del mundo, incluyendo nuestro país.

Es cierto que el electorado está cambiando en su configuración. Gente más joven sin los traumas de la insania terrorista y la hiperinflación. Sectores de la población con más acceso a la modernidad y al mercado. Los problemas álgidos del país han ido variando, por lo menos en su percepción. Hoy la violencia o la corrupción pueden estar en un lugar más preeminente en la agenda de los futuros gobernantes que la propia política económica, la pacificación o la descentralización. Lo que sí está claro es que cada vez es más difícil engañar a la población –aunque todavía nos “dejamos” engañar-. El boom de las comunicaciones, el internet y las redes sociales permiten una mayor transparencia y mucho mayor acceso a la información. Lamentablemente la tecnología orientada a fines non sanctos obliga también a tener más cuidado. Todo esto hace potencialmente a los candidatos más vulnerables. Siendo esto así, nos garantiza una campaña exigente, dura, que requiere más argumentos, mayor soporte. Claro que también asegura algo de circo, destapes, golpes bajos, y seguro que sorpresas hasta el final.

Habrá que esperar un par de meses a lo sumo para tener el juego completo sobre la mesa. Esto vendrá acompañado de encuestas y pronósticos que variarán casi semanalmente en uno u otro sentido. Pero como en la última elección nada estará dicho hasta el mes de Abril. Pues está claro que la opera no se acabará hasta que cante la gorda.