Me paseo haciendo zapping entre los distintos programas dominicales y encuentro un panorama bastante más variado que el de los últimos fines de semana. Se me antoja comentar algunos de los temas preferidos de nuestra prensa y las redes sociales:
-Sin duda, el escándalo político favorito es el de la torpe visita del hermanísimo Alexis Humala a Rusia como negociador/embajador del nuevo gobierno para temas gascíferos y turísticos. Me causa risa ver a los representantes del saliente gobierno, o a los de la inconsecuente y eterna oposición, hablando de corrupción y de judicializar el tema. Que yo recuerde, tampoco se trata de un encuentro clandestino filtrado con un video oculto, como cuando vimos desfilando por el SIN a gran parte de la clase política representada por los mismos que ahora se rasgan las vestiduras. Fujimoristas como Rey escandalizados; Bedoya, el mismo que tuvo a su hermano preso por peores pecados; Pastor y toda su angelical bancada. No digo que no sea un tema relevante que pone a prueba la capacidad del próximo gobierno para manejar una crisis, o que no sea un exceso que deba recibir la atención del caso pues en política no solo hay que cuidar el fondo sino también la forma, pero tampoco podemos convertirla en el gran escándalo que nos haga olvidar temas mucho más serios. Como lo de Business Track, lo cual me parece gravísimo en tanto sí encubre un verdadero caso de corrupción que involucra a las más altas esferas del poder de este país. No hay caso que es la noticia perfecta para el difícil momento que vive el gobierno en sus últimos días.
-Otro de los favoritos es la gestión de la Villarán. Se ha iniciado una campaña feroz contra nuestra alcalde de Lima, auspiciada por algunos medios, secundada muy convenientemente por los partidarios de Castañeda Lossio y finalmente complementada con nuestro querido Cardenal (pero sobre quien en esta ocasión prefiero no opinar para no ser faltoso con la iglesia)... Pero lo más insólito es que se esté hablando hasta de vacancia a una administración que recién empieza y que además a las claras está demostrando mucho más trabajo que el que su antecesor realizó en el mismo período. En un país en que la administración pública ha demostrado por décadas su incapacidad de gestión y su falta de trabajo, que se pretenda expulsar del cargo a los representantes de un nuevo gobierno que intenta hacer las cosas bien, legalmente, concertando con los distintos sectores, denunciando la corrupción de su antecesor, creo que no tiene sentido. Bueno, todo el sentido cuando nuevamente intereses ocultos intentan manipular la opinión pública y encabezan campañas difamatorias y temerarias que solo pueden dejarnos peor de lo que estamos. Pensemos nomás en que decretar la vacancia de la Villarán nos costaría millones en un referendum, para dejar a cargo a otras personas de su mismo partido, para luego intentar vacarlos nuevamente y se haga posible que el hombre comunicore vuelva para intentar desaparecer toda la basura que dejó bien tapada pero cuyo olor ya se siente a millas de distancia.
-Esta semana el fútbol ya fue materia no sólo de los programas deportivos. Está claro que el tema vende siempre bien y cuando acumulamos dos partidos oficiales sin perder ya podemos hacerle creer a un país ávido de triunfos que podemos ir al mundial y volver a ser una potencia continental. No cabe duda que Markarián ha armado un buen equipo y que a pesar de no contar con figuras internacionales de fuste -en todo caso las que tenemos están en su mayoría lesionados- está haciendo un papel dignísimo en esta copa. Me preocupa que prime la lógica y que luego de que podamos caer con Chile -uno de los equipos más fuertes de sudamérica- tengamos que irnos por sucumbir en manos de Brasil, Paraguay o Argentina, cuadros que nos llevan bastante distancia a pesar de que hasta ahora no aparecen en su gran dimensión. Y no es que me preocupe porque nuestra selección se tenga que ir en algún momento sin más triunfos, lo cual no sería un fracaso, sino porque se invierta la tortilla y los que hoy los encumbran y ponderan, luego los ataquen y condenen, tal como ha sucedido siempre en la historia de nuestro sufrido fútbol peruano, que vive sobre todo de los recuerdos y de lo que pudo ser, alimentado por esos mismos que glorifican y denostan, dependiendo de las circunstancias, con tal de seguir vendiendo periódicos y obteniendo rating.
-No faltaron los policiales como los crímenes de Alicia Delgado o de Miriam Feffer que han vuelto a la palestra luego de que el avance de las investigaciones trajeran nuevos indicios de culpabilidad de las principales implicadas, la amante de la cantante y la hija de la empresaria respectivamente, sindicadas curiosamente por los autores materiales de ambos crímenes quiénes habrían sido movilizados por la codicia y quién sabe si algún otro tipo de favor. Casos lamentables que no hacen sino demostrar la precariedad de nuestra administración de justicia que no resuelve oportunamente, filtra con gran facilidad informaciones que salen luego distorsionadas y que tiene tratamientos distintos para casos de grandes similitudes y que, en ausencia de pruebas contundentes, mantiene presas a las sospechosas en un caso y libre a otra, más allá de acusaciones testimoniales que no parecerían tener mucha solidez hasta este momento.
-Finalmente, no podemos dejar pasar un triste episodio internacional que trascendió fronteras y el ámbito puramente delictivo. La muerte de Facundo Cabral. Muchos se preguntan cómo es posible que un hombre tan maravilloso, embajador de la paz, de la música, del amor, pudiese caer abatido de una forma tan violenta y absurda. No tiene nada de raro. Fueron Gandhi, Luther King, Arnulfo Romero, Lincoln, Sadat, Rabin, María Elena Moyano, John Lennon, Jesús... seres humanos que simbolizaron todo eso y que perecieron en manos criminales. Aún no se esclareció el móvil de este delito, pero independientemente de si fue él el blanco o no, está claro que este mundo siempre, en todas las épocas, ha tenido grandes hombres y mujeres que le fueron incómodos y que prefirió hacerlos desaparecer. Seres humanos que nos dejaron huellas imborrables, imposibles de extinguirse. Y esas huellas quizás son lo que hace que la humanidad se resista a claudicar en su lucha por un mundo más justo y mejor para vivir. Porque se fue uno pero vendrán muchos más. Aunque como diría el propio Facundo, no hay muerte, solo hay mudanza... así que su espíritu ni se ha muerto, ni ha desaparecido. Continúa viviendo entre nosotros.
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