miércoles, 12 de septiembre de 2012

LO BUENO, LO MALO Y LO FEO del Perú vs. Argentina

Lo Bueno:
1) Muy buen funcionamiento colectivo. Esta vez Markarián, a diferencia con Venezuela, armó un equipo más equilibrado, sin tantas figuras pero compacto en todas sus líneas. Poblar más la volante facilitó que le quitáramos la pelota a los argentinos y construyéramos mucho más jugadas que nacieron en los pies de Cruzado, Ramirez, Lobatón y el propio Farfán que arranca muy bien desde tres cuartos de cancha.
2) Algunos jugadores con gran rendimiento. Salvo contadas excepciones, funcionaron las individualidades. Farfán se comió la cancha y estuvo inspirado y muy rápido. Ramírez creativo, desequilibrante. Cruzado rápido y poniendo grandes pases incluyendo el previo al gol. Advíncula bien en el ida y vuelta, volvió loco a su marcador junto a Farfán en el uno-dos. Zambrano muy sólido atrás anticipando casi siempre a Higuaín (ese casi es el que nos mata, pues sólo falló en el gol argentino), Carrillo desequilibrante siempre que la tuvo.
3) Nadie podrá decir que este equipo no deja todo en la cancha. Se notó no solo buen juego sino unas ganas muy grandes de ganar. Esto en todos los casos sin excepciones, incluso en los que están en la banca que quieren entrar. Se nota un buen dibujo táctico pero mucha solidaridad en cubrir los espacios dejados por los compañeros, en acompañar los ataques aún cuando no hay piernas…se ve garra en este equipo.
4) Ya no vimos ese miedo escénico que otras veces se notó en los partidos de local. Esta vez se echaron a jugar, se atrevieron, encararon en el mano a mano, pegaron cuando hubo que pegar. No pesó tanto que fuera Argentina el que estaba al frente, menos que estuviera Messi el disque mejor jugador del mundo. Dicho de otra manera, no arrugaron…

Lo Malo:
1) Pizarro no está rindiendo porque no tiene un sitio en el equipo que le acomode bien. Jugar de hombre de punta de espaldas al arco es ir al sacrificio, más para un jugador que ya no es tan rápido. Pizarro viene muy bien jugando en Europa de los últimos treinta metros de cancha hacia adelante, hilvanando jugadas, buscando espacios para hacer jugar a sus compañeros y luego recibir la devolución dentro del área y de frente al arco.  Tiene buen disparo de media distancia también y es buen cabeceador, pero los centros deben venir hacia atrás y no desde atrás. Seguramente esa función que hoy se le pide sí es para Paolo Guerrero, más chocador, más rápido, más guerrero.
2) Por otra parte, Pizarro tampoco debió patear el penal. Se notó que no estaba cómodo pero más parecía que fue una decisión que vino del banco. El llamado a patear era Farfán que viene atravesando por un buen momento, había anotado por partida doble con Venezuela, recibió la falta del penal y es quien ejecuta los penales de su equipo en Alemania. Si hubiera fallado, lo cual es absolutamente posible, no hubiera sido hostigado luego por la gente y el golpe anímico hubiera sido mucho menor para todos.
3) Quedó claro que no tenemos banca. El ingreso de Hurtado por Carrillo en un momento clave del partido lo hizo palpable. Un jugador bisoño al que todavía le falta temple y experiencia no puede ser la única variante que teníamos disponible. Esa falta de jerarquía de todo un plantel es mucha diferencia en una eliminatoria tan peleada y tan pareja.
4) El equipo no mató. En partidos así no se puede perdonar porque con rivales de este nivel una sola distracción y te cuesta el partido. Perú tuvo muchos momentos en que pudo sentenciar el partido y no lo hizo. Incluso después del gol cometió el error de replegarse y ceder la iniciativa. Incluso después del gol cometió el error de replegarse y ceder la iniciativa. Pero es en una de sus salidas cuando dejó espacios atrás que lo tomaron mal parado, sin llegar a la cobertura a tiempo. Un error y nos costó el empate y ahora tener sólo 7 puntos y no los 9 con los que debimos irnos a dormir...
5) Argentina firmó el empate. Si bien no viene mal que al rival no le salgan las cosas, hubiera sido mejor ver un equipo argentino con todo su poderío, por el bien del espectáculo y por el mérito del resultado. Sin embargo los argentinos, maniatados por el buen juego de Perú es cierto, ya a mediados del segundo tiempo decidieron conservar el resultado, replegarse y hacer tiempo, incluso a la hora de los cambios, lo cual le costó una tarjeta amarilla a De María por demorar la variante. Fueron una caricatura del equipo argentino que lidera las eliminatorias y que hacía meses que venía ganando todos sus partidos, oficiales y amistosos, por tres goles de diferencia.

Lo Feo:
1) Si bien la hinchada alentó en todo momento, se olvidó que Pizarro no solo juega por Perú sino es el capitán. Luego de que fallara el penal no cesó de hostigarlo y hacerle sentir su fastidio. No apreciaron su esfuerzo ni su liderazgo dentro de la cancha. Esta actitud claramente lo sacó del partido por momentos, perjudicando al equipo. Incluso cuando debió ser cambiado, posiblemente Markarián no lo hizo para evitarle la humillación de salir entre pifias. Si los hinchas van a alentar a su equipo debe hacerlo en las buenas y en las malas. Pero no a insultar al capitán del equipo más que a los propios rivales.
2) Se dijo muchas cosas sobre la desconvocatoria de Vargas. Que se habría ido de la concentración porque le habían dicho que estaría en la banca. Que no habría estado con sus compañeros en el estadio, que simplemente se volvió loco y que nunca estuvo lesionado. .... no se sabe qué pasó pero resulta un conflicto que desestabiliza en un momento como éste. Una novela de esas que le encantan a la prensa.
3) Nunca faltan los desadaptados que nos hacen sentir vergüenza. La víspera del partido, el bus argentino fue apedreado cuando el equipo fue a hacer reconocimiento del campo. Si bien esto no sucedió en los 90 de juego, dejan una sensación negativa y lo peor es que abren la posibilidad de que nuestros jugadores reciban el mismo trato cuando visiten el país del sur.
4) El pata que se sentó a mi lado en el estadio (al otro lado claro…). Era feísimo.

12 Septiembre 2012

jueves, 5 de abril de 2012

A 20 años del 5 de Abril

La perspectiva histórica resulta fundamental para el análisis de lo que fue un golpe de estado que terminó con la constitución, los poderes legislativo y judicial, la legalidad, la prensa, la libertad de expresión y todas aquellas libertades que puede garantizar un sistema democrático. Fue también el origen de la instauración de la peor corrupción de nuestra historia, apañada y promovida desde un Estado autocrático que se encargó luego de restaurar las instituciones pero esta vez maniatadas y manejadas al servicio de quienes detentaban ese poder. A la vez, el 5 de Abril fue quizás, el primer paso en la derrota del terrorismo y el control de la hiperinflación, fenómenos que tenían a nuestro país en una situación insoportable, cayéndose a pedazos, hundido en el caos y la ingobernabilidad, producto de una democracia imperfecta, donde la división de poderes tampoco existía, con un poder ejecutivo atado de manos y sin ninguna posibilidad de aplicar medidas efectivas que pudieran sacarnos del abismo en que nos encontrábamos. Aquellos ejemplares padres de la patria de entonces, una clase política “tradicional” como le llamaron entonces los gobernantes, tenía doce años de práctica dogmática, debate alturado pero estéril, y absoluta incapacidad para contener la ofensiva implacable de las huestes de Sendero Luminoso que estaba a punto de coronar su estrategia de destrucción y muerte, habiendo penetrado ya con su virus de terror desde el campo hacia las grandes ciudades, pero especialmente en nuestro espíritu, moral y alma, en nuestro estado de ánimo y el de nuestras familias.

Mi formación jurídica me lleva inevitablemente a tener como primera aproximación al tema, el aspecto constitucional y legal del golpe a la democracia liderado por Fujimori. Ver a referentes de entonces como el presidente del Congreso Roberto Ramírez del Villar casi encarcelado en su propia casa, o al Decano del Colegio de Abogados Raúl Ferrero avasallado por la fuerza pública, o saber del ex presidente de la república Alan García huyendo por los techos y escondido en algún oscuro lugar, me produce más que un sobresalto. Pero, por otra parte, mi experiencia de publicista y comunicador, de constante cercanía a la gente, a sus necesidades y creencias más profundas, me lleva a una visión más objetiva, más realista. Y me recuerda a esas mismas figuras en su rol omnipotente, con la soberbia de quienes tienen la fuerza del poder político en su momento. Especular sobre lo que habría sido una solución a la crisis enmarcada dentro de los límites que el estado de derecho establece, no tiene ningún sentido. Lo único que tiene sentido es lo que finalmente sucedió y que nos trajo, por un lado, una ruptura del orden constitucional y democrático y, por otro, el inicio de la salida de una situación que muy difícilmente hubiéramos podido sortear sin la acción prepotente y autoritaria de quien nos gobernaba entonces. Acompañada, claro está, de la corrupción puesta en evidencia en audio y video, detalle que quizás es lo que la diferencia de aquella que siempre supimos aunque no vimos de manera tan descarnada, cuando el partido del pueblo tomó el poder en 1985 y nos llevó a la peor catástrofe económica del Perú en el siglo XX. El legado de Fujimori incluye la destrucción de las instituciones y partidos, la instauración de una nueva y paupérrima clase política, la consolidación de una cultura de la corrupción extendida nacionalmente. Aunque, como dirían los economistas, no hay lonche gratis, así que tendremos que esperar a ver los hechos desde esta perspectiva histórica y que ya hoy, recién veinte años después, nos muestran como una sociedad en acelerado desarrollo, con una gran agenda pendiente en términos de distribución de la riqueza, corrupción, institucionalidad, seguridad y civismo, pero en un camino francamente positivo hacia el crecimiento económico y la erradicación de la extrema pobreza y la desigualdad social. Pretender juzgar el cuestionable golpe de estado de veinte años atrás solo desde un ángulo principista, resulta incompleto e injusto.

Estudiando derecho entendí que la ley y la justicia no siempre van de la mano. Y también aprendí que la mayor fuente de injusticia es vivir al margen de la ley. ¿Qué hubiera sido lo mejor para el país en esos primeros meses del año 92? ¿Seguir intentando pacificar al país y sacarlo de la crisis y caos desde el sistema democrático o rompiendo el orden establecido para forzar una medida desesperada? Un dilema. Un dilema sobre un tema que seguirá generando polémica y donde difícilmente podremos responder a la pregunta sobre su significado histórico con una sola respuesta. De lo que sí no hay duda es que fue un hecho que convirtió al 5 de Abril en un día inolvidable que marcó un punto de inflexión en el rumbo de nuestro país, de nuestras vidas y las de nuestros hijos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Unas cortitas sobre ruedas y tombos

Regresar de las playas del sur es un desafío a la paciencia, pero no sólo por el pesadísimo tráfico que puede convertirse en algo insoportable aunque inevitable también. Lo realmente inaceptable son los centenares de cretinos que en buses, micros, carcochas, 4x4, autos de lujo o cualquier cosa que ande en más de cuatro ruedas, demuestran lo poco que respetan a los demás y lo poco que respetan la vida cuando ponen en riesgo a todos aquellos que desafortunadamente deben ubicar sus autos en el tercer carril, lo cual suele ser por algún desperfecto mecánico. Haciendo lujo de la mayor prepotencia, invaden la vía de emergencia a toda velocidad sin importar lo que encuentran al paso y, en el mejor de los casos, simplemente porque están apurados y pueden hacerlo. Les dedico todo mi desprecio a todos estos infelices, en especial a todos aquellos que no pueden esconderse bajo el pretexto de su ignorancia y poca educación. ¿Y dónde anda la policía? anda bien gracias...

Ignorancia y poca educación es lo que también demuestran todos esos transportistas que poniendo en peligro a otros vehículos y transeúntes, atraviesan la ciudad con total impunidad a vista y paciencia de la policía que está más preocupada en detener a algún distraído que invadió el crucero peatonal o sobrepasó los 60 kms por hora en una zona donde se impuso un límite absurdo; camiones con piedras que caen en cada frenada, otros que van regando de arena todo el trayecto, la cual cubren con redecillas que aún no entiendo qué pueden evitar; taxis o camionetas con fierros de construcción con trapos rojos en el extremo, color elegido quizás con la idea de que cuando se le incrusten a alguien en el cerebro se puedan confundir con la sangre del que no frenó a tiempo; carros viejísimos, que en ningún caso podrían haber pasado una revisión técnica, repletos de papas, frutas y verduras que ocupan los techos, se escapan por las maleteras y cuelgan a cinco centímetros del pavimento. Grande nuestra policía de tránsito!!!

Lo que sí necesito que alguien me explique es por qué la policía no pone papeletas. Está claro que algo tiene que haber, más allá de una coima no conseguida, para que cuando no pueden "picarnos" con algo para la gasolina de los patrulleros o la lonchera de los hijos, decidan dejarnos ir sin llenarnos la bendita papeleta por haber cometido alguna infracción de tránsito. Luego del acostumbrado discurso sobre lo caras que son las multas, la amenaza con la comisaría o el tiempo que tendremos que perder, se quedan de una pieza cuando les decimos "sí jefe, tiene razón, cumpla con su deber y póngame la papeleta". En ese momento nos miran, miran nuestros documentos nuevamente, tragan saliva, hacen su último intento por convencernos, pero al final terminan perdonándonos la vida para dejarnos ir sin ningún tipo de sanción. "A la policía se le respeta" decía un slogan de hace un tiempo reciente , aunque tengo que decir con pena que se hace tan difícil. Se dice también que por unos pocos malos policías no se puede manchar a toda la institución; yo la cambiaría por una bien parecida que dice que por unos pocos buenos policías no puede esperarse que respetemos a la institución.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Este indulto es cuento chino

Resultan incomprensibles los argumentos de cada vez más gente reclamando por el derecho de Alberto Fujimori a un indulto humanitario por encontrarse enfermo, con riesgo de morir por las condiciones en las que se encuentra en la prisión. Al cáncer que lo afecta hace algunos años, tratado y controlado hasta ahora, se le agrega su fuerte depresión, la cual se dice agravaría su condición y el riesgo a un desenlace fatal.

Que yo recuerde, Fujimori fue condenado a 25 años de prisión sin beneficios penitenciarios -la pena más grave entre otras condenas que recibió en varios juicios- por crímenes contra la humanidad, contra los derechos humanos, homicidio calificado y demás delitos asociados por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos. Esto es un hecho probado. Fue condenado luego de encontrársele culpable de la muerte, en algunos casos luego de secuestro, de muchas personas inocentes. Personas que fueron torturadas y masacradas ante, en el mejor de los casos, pasividad y complacencia del gobernante. Producto de estos crímenes, hoy Fujimori está privado de su libertad aunque con una serie de gollerías, entre ellas visitas indiscriminadas (en los últimos cuatro meses recibió 290 visitas en la Diroes) y acceso a ciertas comodidades que cualquier preso no tendría, condiciones también injustas que trataremos de justificar en que no se trata de un delincuente cualquiera sino de uno que por diez años -independientemente si de forma democrática o no-ocupó la presidencia de la República del Perú y condujo los destinos de nuestro país. La prisión de Fujimori, Montesinos, Martín Rivas y el resto del grupo Colina, ha representado durante todo este tiempo, para gran parte de los peruanos y, mucho más aún para los familiares de los personas ejecutadas por sus huestes asesinas, la paz y tranquilidad de saber que en el Perú no campea la impunidad y que podemos aspirar a que los responsables de tantas atrocidades paguen sus culpas.

En este escenario, no puedo más que sentir incredulidad cuando escucho decir a políticos, empresarios, periodistas y ciertas autoridades, que es inhumano que el japonés siga en prisión porque tiene 74 años, está débil, pinta cuadros tristes, clama por ayuda desesperadamente o concretamente porque tiene una dolencia que puede llevarlo en algún momento a la muerte. Creo que no es válido el argumento que algunos han usado respecto a que porque muchos enfermos estén en prisión sin tener que estarlo, por su dramática condición, Fujimori también tendría que correr la misma suerte. Eso no me parece correcto. No podemos hacer justicia igualando hacia abajo... "si muchos están jodidos, entonces que se jodan todos"... Pues no. Pero en este caso el tema va por otro lado. Todos estos enfermos que debieran o pudieran ser indultados no están presos por crímenes de lesa humanidad, ni fueron mandatarios de una nación, ni se sostuvieron gracias a una mafia que asesinó, se enriqueció y corrompió a casi toda la clase política, a los medios, a las fuerzas armadas, a los jueces... estas personas no personificaron un gobierno que destruyó la institucionalidad de este país.

No se trata del odio a un hombre disminuido como se pretende hacer ver a todos quienes nos oponemos a ese indulto mentiroso. Como tampoco tiene lugar la compasión en este caso. Fujimori es un ejemplo en el mundo para los mandatarios y poderosos que abusaron de ese poder para enriquecerse y perennizarse en él, no solo beneficiándose económicamente sino utilizando métodos viles y sanguinarios. Y no hablamos de la guerra o del combate contra el terrorismo, que fue un excelente pretexto para actuar con tamaña crueldad. Hablamos del exterminio de muchos inocentes con los mismos métodos repudiables con que actuaron otros dictadores como Pinochet, Videla o Leonidas Trujillo (no quiero ni imaginar las barbaridades que se perpetraron en los sótanos del Pentagonito). De lo que hoy se trata es de la verdadera justicia. Aquella justicia por la que luchamos en un sistema democrático y que nos respete como individuos libres y seres humanos. Aquella que supone que los delincuentes paguen sus crímenes y nos debe recordar cada día que en este país no queremos impunidad y que, aunque sea muy difícil, nos tiene que servir de ejemplo para que todos los peruanos podamos vivir en armonía, con paz y en libertad.

Ollanta Humala tiene la decisión final. Difícil decisión, no sólo por el carácter político de la medida sino por el conflicto ético que conlleva. Tendrá que elegir entre esta justicia de la que hoy hablamos y la atribución que la ley le faculta para indultar al condenado. Aunque todos sabemos que la ley y la justicia no siempre transitan por el mismo camino...

martes, 6 de diciembre de 2011

Las parejitas más "feas" del 2011

Fin de año. Recuento típico de lo bueno, lo malo y lo feo. Arranquemos con lo feo, los personajes de mi selección de indeseables del 2011:

1 y 2. Omar Chehade y León Alegría: La corrupción asociada a la política, o el uso inapropiado del poder en el mejor de los casos, es moneda corriente en nuestro país. Con la complicidad o la vista gorda de los más altos niveles del gobierno, estos personajes con inigualable cara dura, estuvieron en el ojo de la tormenta, por sus declaraciones, cinismo, procesos y en el último caso libertad restringida por exceso de carcelería.

3 y 4. Celia Anicama y Amado Romero: El botín es tan suculento, que algunos están listos para echárselo encima una vez se presenten las condiciones necesarias. El nivel de nuestra política y un sistema imperfecto, ha permitido que individuos de la más baja ralea se conviertan en legisladores, padres de la patria, protagonistas inevitables de nuestro destino. Lo peor es que el sistema no permite detectar antes este tipo de personajes funestos que por cinco años participarán en las principales decisiones que tome el primer poder del Estado.

5 y 6. Martha Chávez y Alejandro Toledo: Estamos cansados de ellos, de sus intervenciones, de sus comentarios destemplados, de sus intentos de figuración, de su insufrible presencia cada vez que abren la boca. Su dilatada trayectoria profesional y política se ha visto teñida de episodios desagradables que tampoco estuvieron ausentes en el último año. Mención aparte merece nuestro expresidente que tuvo mucho que ver en la llegada a la máxima investidura de un Humala temible en un comienzo y que contra todo pronóstico viene dando la talla. Esto no lo exime igual, al dipsómano ex mandatario, de sus cantinfladas y participación lamentable en la campaña.

7 y 8. Rosario Ponce y Ciro Castillo Rojo (padre): El caso más mediático de la historia de nuestra amarillenta prensa, que ya va a cumplir un año de titulares casi ininterrumpidos, y que convierte indistintamente a héroe y villano a estos personajes perfectamente intercambiables por su afán de notoriedad a partir de un evento trágico. Aunque algunos pretendan convertir en el padre del año a este señor, no tengo la menor duda que es un oportunista, interesado y mentiroso, más allá del innegable dolor de un hombre que pierde a un hijo.

9 y 10. Pocho Alarcón y Julio Pacheco: Los presidentes de los clubes más importantes del país, no se cansaron de hacer noticia por el pésimo manejo de la administración y las finanzas de sus instituciones que, incluso en el caso de Universitario, casi los llevan a perder la categoría. Del Pocho no nos sorprende nada después de haber sido echado de la presidencia del directorio del Fondo Mi Vivienda por presuntos delitos como funcionario público así como por su calidad de moroso del sistema financiero... buenísimos antecedentes para cambiar ese trabajo por la presidencia del club victoriano.

11 y 12. Loco David y Cholo Payet: Estos abominables sujetos no sólo le quitaron la vida a un joven hincha en medio de una gresca provocada por ellos mismos, sino que pretendieron evadir su responsabilidad con teorías delirantes, coartadas ridículas, testigos falsos, campañas periodísticas y demás recursos propios de quienes están acostumbrados a traficar con nuestro endeble sistema judicial. No sabemos cuál será su futuro inmediato, pero esperemos que no puedan evitar cumplir condena por tan absurdo crimen.

Una yapita. Puede parecer injusto que formen parte de esta lista, pero hicieron méritos para su mención honrosa:

13 y 14. Eva Ayllón y René Pérez: Dicen que los peruanos somos los campeones de la impuntualidad. Para mejor muestra, tuvimos por cinco años un presidente que se encargó de promover que la puntualidad no es un valor a predicar. Un buen número de artistas extranjeros, especialmente europeos, nos dieron la contra y dieron cátedra en lo que es el cumplimiento de un compromiso. Así, tuvimos espectáculos internacionales que dejaron a los impuntuales con los crespos hechos por su devoción a la hora peruana. Sin embargo, en las últimas semanas, una peruana que pagó todos los platos rotos fue nuestra Eva que no estuvo a la altura de los acontecimientos, no sólo por su impuntualidad sino por su equivocada reacción ante el reclamo, lo cual la hizo blanco de muchos ataques, algunos algo subidos de tono. El récord mundial de cualquier modo, lo tiene René Pérez y estos portorriqueños de Calle 13 que, con la anuencia de gran parte de sus seguidores, inició su concierto con siete horas de atraso, alrededor de las 3 de la mañana y, sin disculparse, retó a todos quienes los esperaron estoicamente, enarbolando la bandera de la libertad y la lucha política, como si eso pudiera excusarlos de tamaña desconsideración... increíble...

Esta es mi selección. Seguro tú tendrás también la tuya... Feliz 2012...

lunes, 28 de noviembre de 2011

La maestría de Ponce y un encierro sin nombre

Estoy de vuelta de una tarde de toros de las más polémicas que yo recuerde en los últimos años, pero una tarde muy taurina -espontáneo incluido-, a veces necesaria para consolidar esta afición personal de más de cuarenta años viendo toros. Supongo que, esta tercera corrida ferial, algunos la recordarán por el parejo encierro que mandó Roberto Puga para el mejor cartel de la feria: parejo por lo terciado, por su poca fuerza, por esas cornamentas impresentables para cualquier plaza de mínima categoría en el mundo; pero también parejo por su nobleza. Otros la recordarán por el comportamiento vergonzoso de ciertos sectores del tendido que se dedicó a hostigar a los matadores, a insultar al ganadero y a la empresa, a deslucir premeditamente el espectáculo. Yo, felizmente, me olvidaré en poco tiempo de estos factores que sin duda le quitan brillo a la fiesta, y me quedaré con la maestría y verguenza torera de Ponce, el temple y quietud de Perera, las ganas y virtuosismo de Castella.

El cartel cumbre de la feria, nos mostró a un Ponce inmenso y profesional, de grana y oro, con hambre de gloria (aún más), en una plaza en la que ya lo ganó todo: el escapulario hasta en tres oportunidades, las incontables orejas y hasta algún rabo, las grandes ovaciones, la admiración del público. Como siempre ha sido, salió decidido a triunfar desde su primer toro. Serio problema lograrlo con un colorado difícil de fijar desde la salida, soso y totalmente aplomado en el último tercio al cual, a pesar de todo esto, logró sacarle con mucha voluntad algunos pases que no tenía. Tan bien estuvo con el animal de marras que, luego de despacharlo tras pinchar en hueso, tuvo que salir a agradecer al tercio la ovación que recibió del público por su entrega. Lo de su segundo ya fue otra historia. Sí claro, historia de esas que serán difíciles de olvidar. Luego de la corrida oí a algunos comentar que la faena de Ponce no los emocionó por la poca presencia del animal, al que lidió, toreó, ligó y despachó de un estoconazo que lo hizo rodar sin puntilla. Pero ¿acaso podemos decir, para usar una analogía de algo que me apasiona tanto como el toreo, que el Barça no nos emociona cuando juega con el Bilbao, el Betis o algún equipo ruso o ucraniano en la Champions?¿ Es necesario un rival del primer mundo futbolístico para que la demostración del mejor equipo del mundo nos entusiasme, lo disfrutemos y nos haga emocionar? De igual manera, no es posible dejar de sentir la hondura y el arte de un superdotado del toreo como Enrique Ponce, sin ninguna duda, el más grande matador de toros de los últimos veinte años, a despecho de grandes como Morante de la Puebla o el propio José Tomás. Hoy Ponce no nos regaló una faena de aquellas a las que nos tiene acostumbrados, produciendo desde el primer muletazo series bordadas por su preciosismo, con su técnica incomparable, con interminables derechazos y naturales quietos y muy ligados, salpicada de enormes trincherazos, y rematadas con largos pases de pecho. Esta vez Ponce nos regaló una faena larga y esforzada, de gran conocimiento, engriendo primero al animal, cuidándolo, enseñándole a tomar cada pase, metiéndolo en la muleta poco a poco hasta lograr arrancarle muletazos quietos y profundos, rematados exquisitamente y coronada con ese pase de su invención al que le llaman poncinas que nos hizo saltar del asiento. Todo esto culminado con una estocada de efectos fulminantes, volcándose sobre el morrillo como queriéndose comer al toro de un sólo bocado. Vimos un Ponce que ratificó por qué, cada vez que viene, los aficionados llenamos la plaza para paladear el arte que este matador, que ya bordea la cuarta década, viene a dejarnos en cada temporada. Un gran maestro del toreo que ostenta el récord de dieciocho años viniendo a nuestra feria sin haber dejado una sola temporada de las que nos visitó, que fueron doce, de cortar alguna oreja, de haber agradecido desde los medios una ovación merecida de un público entregado y palpitante.

De Sebastián Castella, hay menos que decir esta vez pues fue el único de los tres que no abrió la puerta grande. Su mal desempeño con la espada le hizo perder los trofeos que seguramente habría obtenido luego de la estupenda faena que le hizo a su primer toro y segundo de la tarde. Un sobrero que tuvo que reemplazar al que posiblemente sería el mejor ejemplar de este terciado encierro. Un toro que había salido con codicia y bravura pero que infelizmente se malogró al momento de tomar el único puyaso que recibió cuando una de sus astas se partió de cuajo al golpear en seco contra algún elemento metálico, ya sea el estribo del picador, la mona o la bota que lleva en la pierna derecha. De cualquier modo, el toro echado a perder tuvo que devolverse a los corrales de manera antireglamentaria y, en su lugar, salió un novillote bizco como sus hermanos, que permitió una faena variada y emotiva que se fue apagando por las condiciones del animal y que no culminó en corte de orejas por la manera defectuosa en que el matador intentó despacharlo hasta en tres oportunidades. Descabelló y obtuvo solo el silencio del público. En su segundo toro, el quinto de la tarde, no tuvo posibilidades de lucimiento ante la poca fuerza del toro, la bronca del público al ganadero, pero fundamentalmente ante su incapacidad de entenderlo y darle la lidia que el astado requería.

Miguel Ángel Perera, quien festejaba cumpleaños, tuvo una excelente presentación en los dos ejemplares que le tocaron en suerte, demostrando por qué es una primera figura del toreo y por qué fue el ganador del escapulario de oro del Señor de los Milagros en los años 2004 y 2009. De una quietud pasmosa, logró momentos que casi podríamos definir de ojedismo, esa manera de torear a milímetros del burel, con los pies clavados en la arena, sin enmendar, pisando terrenos casi imposibles. Y todo esto lanceando con un capote muy variado y un temple con la muleta que se ha convertido en uno de los sellos más característicos de esta gran figura del toreo de estos tiempos. Perera logró una faena larga y pulcra en el tercer toro quien nunca logró siquiera rozar el engaño y que culminó con un volapié impecable de efectos inmediatos que le dieron las dos orejas de su oponente. Lo del sexto fue inexplicable por la pasiva e indiferente actitud del público en una faena superior que la que le hizo a su primer toro, que se hizo larga en el afán del terco espada que no optó por abreviar y terminar con esa actitud desconcertante de una sola vez y supo esperar -mientras lidiaba quizás el ejemplar con más presencia de todo el encierro- a que el público se diera cuenta de la faena valiosa que estaba realizando, bordada en los medios, por momentos en un palmo de terreno, arrimándose, acortando distancias entre él y el burraco que le tocó en suerte. A tanta insistencia, el público terminó rindiéndose ante un Perera que estuvo inmenso con la muleta pero que no pudo culminar satisfactoriamente con media estocada y varios intentos de descabello.

Una tarde discutida, con broncas, con protestas, con toreros muy por encima de la mayoría de los novillo-toros que les tocaron en suerte. Pero después de todo, una de esas tardes que nos hacen disfrutar de esta afición que nos moviliza domingo a domingo hacia nuestra bicentenaria. Una afición que se impone ante intereses de grupos de "reventadores" que pretenden dominar la fiesta con su fundamentalismo y su interesado propósito de boicotear nuestra feria. Una afición que se sigue enriqueciendo gracias a la calidad, arte y verguenza torera de maestros como Enrique Ponce que aún siguen vigentes para hacer posible que la fiesta de los toros continúe viviendo por mucho tiempo más.

EM

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Apuntes luego del Perú vs. Ecuador

Esta nota no es otra cosa que algunos apuntes que escribí respecto a la última presentación de la selección y que decidí reunirlos. Sobre lo vivido hace algunas horas comenté lo siguiente:

I) Caimos sin atenuantes
-No jugamos bien, tácticamente correctamente planteado el primer tiempo, los pudimos tener lejos del arco. En el segundo se soltaron las marcas y los ecuatorianos encontraron los espacios que antes se les habían cerrado. Pero en ambos tiempos casi nunca llegamos.
-Cuando las figuras no aparecen, el equipo no camina. Paolo se salió del partido y perdió toda la calma después del primer gol. Pizarro impreciso, metió pero sin claridad, Vargas bien tapado se le vio algo torpe, Farfán mal acompañado.
-Los cambios tampoco funcionaron. Guevara nunca apareció, reemplazando a un Lobatón que, si bien tenía tarjeta, nunca debió salir pues venía bien. Chiroque reemplazando a Pizarro entró algo tarde pero muy liviano y pudo entrar por Farfán si es que estaba golpeado... aquí hubo mala comunicación con el banco y se forzó un nuevo cambio. Advíncula fue ese cambio, de características más de volante que de delantero neto, que es lo que necesitábamos para darle vuelta a ese marcador.
-La defensa no funcionó bien, imprecisa, lenta por las bandas, sin sorpresa en la salida las pocas veces que lo intentaron. Se sientieron las ausencias de Rodríguez y Cruzado.
-Si no se crean situaciones de gol no hay posibilidades de ganar. Lo que termina pasando siempre es que se encaja un gol y se acaba. El segundo gol en realidad entra por inercia, el partido ya estaba perdido con un Perú casi inofensivo.
-Fallamos en los goles. Si bien el delantero se perfiló sólo, Fernández tiene que regalarle el palo opuesto, no pueden entrarle por su palo. En el segundo nos hacen la puñalada, desborde al fondo y pase atrás... uno contra cuatro y ninguno pudo cortar el único pase posible.
-Nos preguntamos si falló la estrategia para jugar en altura. Pues Ecuador jugó cuatro días antes en el llano y pudo adaptarse mejor, pese a que tiene muchos jugadores que no están jugando en la altura. Al final ellos corrían y nosotros muy poco y nada.
Este Perú se pareció mucho más al de los últimos años, no al que jugó la Copa América, con Paraguay e incluso con Chile: defendiendo con los dientes apretados hasta que se deja un espacio fatal... y con poca pólvora, sin claridad ofensiva. Esperemos que no se desanimen y el técnico pueda darle la vuelta a este inicio poco auspicioso. Van dos partidos en que perdemos las oportunidades de ganar puntos. El tema no pasa por ganar de locales, eso debe ser descontado, porque no alcanzaría. Estos son los partidos que nos clasificarán cuando podamos arrancar algunos puntos... y ya van 2 perdidos de 8, el 25% ya está jugado...
A mejorar que aún falta el 75%... No perdemos la fe.

II) Cómo vamos en la tabla
La sensación derrotista al vernos en la cola de la tabla, requirió una reflexión más objetiva:
Los resultados de hoy no le vinieron tan mal a Perú, salvo el propio claro. En un torneo donde hay superioridad clara de uno o dos equipos, digamos Uruguay y Argentina que siempre han sido los favoritos de esta eliminatoria, una vez que se disparen esos dos seguimos en la pelea pareja por dos cupos y un repechaje. Los rivales directos, salvo Venezuela que tiene ventaja al haber robado un punto de visita a Colombia, están igual que Perú o peor: Chile ganó de local (2) perdió de visita (2); Ecuador ganó de local (2) perdió de visita (1); Paraguay ganó de local (1), otro lo empató y perdió de visita (2); Colombia ganó de visita (1) pero no ganó ninguno de local (2), perdiendo incluso uno de ellos; Bolivia perdió y empató de local, perdió los de visita (2). Perú está en desventaja en la tabla solo porque es el único que jugó solo un partido de local y perdió de visita (2)... digamos que sólo hay tres equipos con mejor performance que Perú, que son Uruguay, Argentina y Venezuela.... pero estos últimos dos, sólo con un punto más en sentido estricto considerando ese partido de más que tienen en relación a Perú... los demás no han sacado ventaja realmente. Habrá que aplicarse entonces y no ser derrotistas que aún estamos en el pelotón...

III) No es un tema de matemáticas
Cuando vi que algunos decían que matemáticamente todavía estábamos en carrera, esta fue mi respuesta:
El problema nuestro es que siempre hablamos de Matemáticas cuando más adecuado es hablar de Lógica y Estrategia. No basta entender cuantos puntos quedan sino cuáles de los que quedan son los que queremos. Para el 98 compitieron 9 equipos, i ...gual que ahora. Entonces clasificaron hasta con 25 puntos, quedando Perú fuera por diferencia de goles. 8 partidos de local implica 24 puntos en disputa, así que necesariamente hay que robar algunos fuera de casa si es que nuestro objetivo es ser imbatibles de locales. Como nadie es infalible (el mismo Argentina cedió dos puntos ante Bolivia), debemos considerar dónde obtendremos dichos puntos, por lo menos tres, además de ser muy fuertes de locales. Creo que con Chile y Ecuador la tarea era más que titánica, por condiciones climáticas en Quito, por historia, por hinchaje muy adverso. La meta debiera ser Colombia, Paraguay y/o Bolivia. Por lo tanto, en estos momentos nuestras posibilidades están intactas, con 100% de puntos de local, aunque fuera un solo partido, y 0% de visitantes pero ante los rivales que no estaban en el cálculo. Otra vez, repito, el asunto no está en las matemáticas sino en la estrategia para la obtención de objetivos, pues no todos los puntos son igualmente indispensables. Perú tiene un buen plantel, juega bien en casa, un buen técnico...creo que no podemos especular nada por ahora, solo apuntar a no dejar ningún punto en el camino y, tal como viene la eliminatoria de cerrada, quizás hasta con menos puntos se pueda clasificar esta vez si es que el número de empates empieza a incrementarse...a más empates, más puntos se pierden (por cada empate se reparten dos puntos en vez de tres). Aún estamos penúltimos con un partido de local (ojo, de local) menos, pero sin hacer ninguna diferencia. Como ya dijimos, de los rivales directos solo uno ha hecho diferencias y es Venezuela. Entonces, a sumar/restar poco, a lamentarnos menos y pensar más. Lo que menos se necesita es el pesimismo. Y como a mi me encanta el fútbol, seguiré confiando hasta que ya no queden más que las matemáticas :)