Hacer un análisis del mensaje presidencial requiere calificar primero los objetivos y luego el cómo. Pues si nos quedáramos sólo en lo primero, podría afirmar que fue más que satisfactorio. Es difícil no estar de acuerdo con Ollanta Humala, que señala como temas prioritarios de su gobierno los siguientes:
-Desaparición de exclusión social.
-Protección a la vejez.
-Sanción a la corrupción.
-Defensa de la libertad de prensa y expresión.
-Crecimiento sano de la economía y estándares macroeconómicos.
-Respeto de las reglas fiscales.
-Construcción obras de infraestructura.
-Impulso al turismo y la cultura.
-Acuerdos comerciales con otros países.
-Economía abierta al mundo.
-Priorización de la educación, salud y nutrición infantil.
-Mejor salario básico y regularización de la informalidad.
-Apoyo a los emprendedores, a la mediana y pequeña empresa.
-Concertación, diálogo y mayor participación del pueblo.
-Programas sociales para niños, ancianos y pobres.
-Impulso al deporte en los colegios.
-Becas para los mejores estudiantes.
-Construcción de hospitales en todo el país.
-Explotación privada de los recursos naturales pero en condiciones de respeto a poblaciones, trabajadores y ambiente.
-Respeto de los contratos con las empresas mineras.
-Accesibilidad el gas para la población y un combustible más barato.
-Reconstrucción de pueblos del sur destruidos por el terremoto.
-Reforzamiento de moral de las fuerzas armadas y policía aumentando sus salarios y otros cambios estructurales.
-Equipamiento y tecnología para las comisarías.
-Mayor mano dura con el crimen, enfatizando casos de violadores y delitos contra la infancia.
-Política contra drogas y modelo de desarrollo alternativa integral y sostenible, combatiendo los cultivos ilícitos.
-Imprescripción de delitos de corrupción e inhabilitación para funcionarios públicos a perpetuidad.
-Fin a secuelas de la violencia terrorista, cumpliendo indemnización para las víctimas y deudos.
-Solución pacífica de los litigios internacionales, incluyendo diferendo con Chile.
-Reivindicación a los peruanos migrantes y mejor trabajo consular.
En cuanto a la forma del mensaje, no podemos soslayar la provocación -secundada por los vicepresidentes- al aludir y jurar por la constitución del 79. Muchos lo han considerado un error político, pero Ollanta Humala no tiene ese tipo de distracciones. Es probable que detrás de esta mención se quiera "meter la puntita" de modificaciones constitucionales en el futuro. Pero es una especulación, pues no hay forma de saber por ahora si fue sólo una intención efectista, una pequeña venganza contra sus rivales de segunda vuelta, o una pendejada encubierta. Aunque considerando que el ex comandante, hoy jefe supremo de las fuerzas armadas -además de presidente-, no da puntada sin hilo, habrá que estar atentos en este tema. Por lo demás, estuvo conciliador, hábil al mencionar a Belaúnde y Haya de la Torre, preciso con Piñera, soportando con altura a la altisonante Martha Chávez, a la impertinente Luz Salgado y demás fauna fujimorista. Fuera de sus limitaciones oratorias, que seguro irá puliendo con el tiempo, guardo la compostura y transmitió solvencia.
Respecto a los métodos para llevar adelante este listado de buenas intenciones, que podríamos considerar el verdadero fondo del mensaje, tendríamos que encontrar pronto respuestas a algunos enunciados y definiciones:
-qué es un modelo peruano de crecimiento con estabilidad? qué es un modelo nacional de mercado?
-cuáles son esos bloques de países "amigos" que mencionó? se referirá a al Alba y sus aliados?
-qué tan protagónico será el rol promotor del Estado en el crecimiento, más allá del progreso social, educación y salud?
-quién dará los créditos ventajosos a emprendedores y pequeños empresarios? está hablando de la banca de fomento?
-cómo financiará el aumento del sueldo mínimo desde agosto y a partir del 2012? segundo tramo será en enero o julio?
-cuál será la configuración del Consejo Económico y Social? aunque afirma participación tripartita con todos los actores.
-cuándo empezará a operar el nuevo ministerio de Desarrollo e Inclusión social?
-en cuánto tiempo llegará con el programa Juntos a los 800 distritos más pobres del país? recién en 5 años?
-cómo financiará su programa Pensión 65? de dónde saldrán esos S/.250 y en cuánto tiempo cubrirá todas las regiones?
-las mismas preguntas para el programa Cuna, así como su plan de dar desayunos y almuerzos en todas las escuelas.
-impulsará directamente la construcción de hospitales en 50 capitales de provincia? lo llevará adelante con el Minsa?
-me preocupa la mención a Agrobanco. Crédito para la agricultura nos hace recordar experiencias pasadas.
-de lo más importante: cuál es la nueva relación entre estado y mercado de la que habló? estado muy intervencionista?
-de qué se trata la política de ordenamiento territorial para establecer políticas participativas?
-qué tanto contribuirán al combate contra la pobreza las mineras? cuál es el marco del respeto a los contratos?
-la priorización del gas del lote 88 se orientará al consumo interno. Podremos tener las 400 mil conexiones en 5 años?
-su "acciones para reducir el precio del GLP" suena poco convincente. Tenía que decir algo... bueno, ya lo dijo.
-Poco que decir sobre su reforzamiento a ENAPU o la construcción de aeropuertos. Supongo que es muy necesario.
-sigue hablando de la línea aérea de bandera. Pensamos que es un despropósito, 300 millones es lo que costaría dicen.
-no tengo muchas luces sobre sus competencias en los temas de gobiernos regionales, consejos locales y demás.
-no dijo nada sobre el tema de los transgénicos. Piensa igual que Alan García o es más drástico como Gastón.
-mencionó el tema de la seguridad y de las políticas de estado en este tema. Sin duda no es sólo un problema municipal.
-posición clara en política antidrogas era necesaria pues se le ha relacionado con sectores involucrados a cultivos ilícitos.
-como ex militar hace sentido sus propuestas alrededor de las FFAA. Parecería atender el clamor del sector.
-sobre política exterior es difícil distinguir con claridad, algo de ambiguedad conveniente tomando en cuenta la presencia de mandatarios de la región de distintas tendencias económicas y políticas. Sólo se refirió directamente a Chile y bien.
-por lo demás, invadió un poco terreno legislativo, que escapa a sus competencias, pero adelanta iniciativas que llevará adelante con el apoyo de su bancada.
Digamos que fue un mensaje de lineamientos generales, procurando dejar pocas cosas fuera, como demostrando tener todos los temas en el radar, aunque tampoco se dedicó a desarrollar en profundidad ninguno de estos temas. Pienso que no era el foro ni el momento. Los peruanos que sufrimos a Alan y antes a Belaúnde -quien podía superar las 3 horas en su mensaje- preferimos la información en cómodas entregas...
Un buen comienzo tomando en cuenta el clima de incertidumbre en que se encuentra medio país. Si bien no somos ingenuos, queremos creer que Ollanta Humala ha sabido bien qué banderas recoger para la campaña, comprendiendo perfectamente que ser presidente es otra cosa. No creemos que querrá ser recordado como el presidente que detuvo el crecimiento de nuestro país. Él quiere ser recordado como el hombre que nos hizo crecer con justicia social. Confiamos en que primará la sensatez y sabrá escuchar las voces correctas. Su discurso inicial, por lo menos es un buen síntoma. Para empezar...
La lectura hace al hombre completo. La conversación lo hace ágil. La escritura lo hace preciso. (Francis Bacon)
viernes, 29 de julio de 2011
SE NECESITA MUCHACHA
Mi casa lucía vacía
porque Lucía partió
y vacía quedó mi alma
y un desorden interior
Entonces le pedí al cielo
que me arroje un angelito
que pudiera limpiar el suelo
y ordenarme un poquitito
Y me mandó a Susanita
para limpiar mi salón
de ropas muy ligerita
y un tremendo "corazón"
Desde ese día mi casa
limpia de polvo quedó
y la chica enamorada
se entusiarmó y se mudó
Y por eso ya no extraño
ni a mi mujer ni a su facha
pues funcionó el cartelito
"se necesita muchacha"
(dedicado a Susanita y a su escobita...)
porque Lucía partió
y vacía quedó mi alma
y un desorden interior
Entonces le pedí al cielo
que me arroje un angelito
que pudiera limpiar el suelo
y ordenarme un poquitito
Y me mandó a Susanita
para limpiar mi salón
de ropas muy ligerita
y un tremendo "corazón"
Desde ese día mi casa
limpia de polvo quedó
y la chica enamorada
se entusiarmó y se mudó
Y por eso ya no extraño
ni a mi mujer ni a su facha
pues funcionó el cartelito
"se necesita muchacha"
(dedicado a Susanita y a su escobita...)
domingo, 24 de julio de 2011
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Porque nadie nos quita lo sentido, lo vivido, lo gozado. Nadie nos quita la emoción al celebrar, al saltar como un resorte en cada gol para abrazarnos, para gritar, para sentirnos más peruanos que nunca. Nadie nos quita el orgullo por nuestra gente, por ese puñado de jugadores peruanos que dejaron toda su energía y su vergüenza deportiva en el intento.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Hemos ganado un nuevo ídolo. Ese que hizo un gran campeonato y el partido soñado. Paolo Guerrero redondeó la mejor performance de un jugador peruano quizás desde que tengo memoria y, para el fútbol, tengo muchísima. Tres goles y una asistencia de gol. Una pelea conmovedora de cada balón en cada centímetro del campo. Corriendo. Poniendo. Propiciando cada falta, cada tarjeta. Guapeando a los árbitros, a los rivales. Festejando cada gol con una sonrisa franca que enamoró a cada hincha. Recuperando cada balón y no descansando hasta verlo dentro del arco contrario. Y metiéndolo con una categoría de crack del primer mundo.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Lo que nos regaló Markarián no nos lo quita nadie. Un tipo de primera, de una calidad humana ejemplar. Serio, profesional, sensible, emotivo. Cuando Perú hizo el segundo gol a Colombia podíamos leer en sus labios "Gracias Perú, gracias Perú..." Esos momentos no se nos borrarán nunca de la retina, de nuestra memoria. Esa experiencia ya es nuestra. Esa celebración del tercer gol a Venezuela será histórica, ese saltito de triunfo del profe, ese abrazo fraterno con Paolo entre un mar de jugadores que ya sentían la tarea cumplida.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
En este campeonato hemos oído hablar de nuestro país sintiéndonos orgullosos. Estos argentinos que separaron muchas horas de televisión y toneladas de papel para hablar de su selección, terminaron dedicándole muchísimas a Perú y a sus sorprendentes jugadores. Los halagos a Guerrero, a Vargas, a Chiroque... Halagos a muchachos que no son nada nuestro pero que nos dieron tanta satisfacción como si estuvieran hablando de nuestros hermanos, de nuestra familia, difícil explicar ese sentimiento de orgullo. Hemos ganado todo porque esta copa nos ha ayudado a querernos más. A levantar nuestra autoestima, a respetarnos, a aceptarnos como somos. Muchos se burlaban de Paolo por su aspecto, por su vestir, por sus tatuajes, por su forma de hablar. Hoy a casi nadie le importa eso. Ahora lo aceptan, lo defienden, hasta lo quieren. Ya no importa lo que parecía representar. Importa lo que es.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos la capacidad de confiar más en la gente, en nuestra gente. La tolerancia, la paciencia. La virtud de sobreponernos a la adversidad y seguir adelante en busca de un logro. A pesar de la derrota, supimos levantarnos y remontamos el factor anímico para salir nuevamente a buscar el triunfo, con la misma confianza que antes. Ganamos la tranquilidad de poder esperar los resultados de un grupo de personas que trabajan en un objetivo, en una meta común. Y ganamos porque tuvimos más fe que antes. Ganamos porque ahora creemos en los demás, en las promesas, en los procesos.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos emoción, alegría, felicidad en nuestros corazones. Eso vale oro. Olvidamos por muchos momentos los problemas que no valen la pena, olvidamos las penas que no son un problema. Ganamos el deseo, la esperanza. Ganamos esa capacidad de dar amor que a veces olvidamos. En cada abrazo frente al televisor, en cada línea en la redes sociales, en cada brindis en un bar. Ganamos en cada mirada, en cada sonrisa, en cada lágrima. Ganamos como padres, como hijos, como parejas, como amigos. Porque es curioso pero el deporte logra cosas que ninguna otra cosa consigue.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos un mejor país, con mejores seres humanos, con positivismo, con compromiso. Ganamos la convicción necesaria para darnos cuenta que podemos ser mejores. Ganamos la credibilidad en los demás, en un líder y en un pequeño grupo de personas. Ganamos la fe en los demás, en la gente. Ganamos en patriotismo, en solidaridad, en unión. Ganamos también en humildad aceptando un revés –como hay muchos en la vida-, sabiéndonos que no somos los mejores pero peleando hasta el final por un trocito de la gloria. Esa que consiguieron estos muchachos. Esa que consiguió este uruguayo maravilloso. Esa que consiguió cada peruano en la tribuna o detrás de un aparato de televisión viendo a esos cholitos, negritos y blanquitos que juntos sacaron adelante una misión. La de devolvernos la alegría. La de devolvernos la ilusión. La de devolvernos la confianza en los seres humanos.
No es cierto que no ganamos nada Profesor Markarián. Le juro que hoy gané mucho. Mucho más de lo que usted se imagina.
Porque nadie nos quita lo sentido, lo vivido, lo gozado. Nadie nos quita la emoción al celebrar, al saltar como un resorte en cada gol para abrazarnos, para gritar, para sentirnos más peruanos que nunca. Nadie nos quita el orgullo por nuestra gente, por ese puñado de jugadores peruanos que dejaron toda su energía y su vergüenza deportiva en el intento.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Hemos ganado un nuevo ídolo. Ese que hizo un gran campeonato y el partido soñado. Paolo Guerrero redondeó la mejor performance de un jugador peruano quizás desde que tengo memoria y, para el fútbol, tengo muchísima. Tres goles y una asistencia de gol. Una pelea conmovedora de cada balón en cada centímetro del campo. Corriendo. Poniendo. Propiciando cada falta, cada tarjeta. Guapeando a los árbitros, a los rivales. Festejando cada gol con una sonrisa franca que enamoró a cada hincha. Recuperando cada balón y no descansando hasta verlo dentro del arco contrario. Y metiéndolo con una categoría de crack del primer mundo.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Lo que nos regaló Markarián no nos lo quita nadie. Un tipo de primera, de una calidad humana ejemplar. Serio, profesional, sensible, emotivo. Cuando Perú hizo el segundo gol a Colombia podíamos leer en sus labios "Gracias Perú, gracias Perú..." Esos momentos no se nos borrarán nunca de la retina, de nuestra memoria. Esa experiencia ya es nuestra. Esa celebración del tercer gol a Venezuela será histórica, ese saltito de triunfo del profe, ese abrazo fraterno con Paolo entre un mar de jugadores que ya sentían la tarea cumplida.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
En este campeonato hemos oído hablar de nuestro país sintiéndonos orgullosos. Estos argentinos que separaron muchas horas de televisión y toneladas de papel para hablar de su selección, terminaron dedicándole muchísimas a Perú y a sus sorprendentes jugadores. Los halagos a Guerrero, a Vargas, a Chiroque... Halagos a muchachos que no son nada nuestro pero que nos dieron tanta satisfacción como si estuvieran hablando de nuestros hermanos, de nuestra familia, difícil explicar ese sentimiento de orgullo. Hemos ganado todo porque esta copa nos ha ayudado a querernos más. A levantar nuestra autoestima, a respetarnos, a aceptarnos como somos. Muchos se burlaban de Paolo por su aspecto, por su vestir, por sus tatuajes, por su forma de hablar. Hoy a casi nadie le importa eso. Ahora lo aceptan, lo defienden, hasta lo quieren. Ya no importa lo que parecía representar. Importa lo que es.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos la capacidad de confiar más en la gente, en nuestra gente. La tolerancia, la paciencia. La virtud de sobreponernos a la adversidad y seguir adelante en busca de un logro. A pesar de la derrota, supimos levantarnos y remontamos el factor anímico para salir nuevamente a buscar el triunfo, con la misma confianza que antes. Ganamos la tranquilidad de poder esperar los resultados de un grupo de personas que trabajan en un objetivo, en una meta común. Y ganamos porque tuvimos más fe que antes. Ganamos porque ahora creemos en los demás, en las promesas, en los procesos.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos emoción, alegría, felicidad en nuestros corazones. Eso vale oro. Olvidamos por muchos momentos los problemas que no valen la pena, olvidamos las penas que no son un problema. Ganamos el deseo, la esperanza. Ganamos esa capacidad de dar amor que a veces olvidamos. En cada abrazo frente al televisor, en cada línea en la redes sociales, en cada brindis en un bar. Ganamos en cada mirada, en cada sonrisa, en cada lágrima. Ganamos como padres, como hijos, como parejas, como amigos. Porque es curioso pero el deporte logra cosas que ninguna otra cosa consigue.
No es cierto que no ganamos nada. Ganamos todo.
Ganamos un mejor país, con mejores seres humanos, con positivismo, con compromiso. Ganamos la convicción necesaria para darnos cuenta que podemos ser mejores. Ganamos la credibilidad en los demás, en un líder y en un pequeño grupo de personas. Ganamos la fe en los demás, en la gente. Ganamos en patriotismo, en solidaridad, en unión. Ganamos también en humildad aceptando un revés –como hay muchos en la vida-, sabiéndonos que no somos los mejores pero peleando hasta el final por un trocito de la gloria. Esa que consiguieron estos muchachos. Esa que consiguió este uruguayo maravilloso. Esa que consiguió cada peruano en la tribuna o detrás de un aparato de televisión viendo a esos cholitos, negritos y blanquitos que juntos sacaron adelante una misión. La de devolvernos la alegría. La de devolvernos la ilusión. La de devolvernos la confianza en los seres humanos.
No es cierto que no ganamos nada Profesor Markarián. Le juro que hoy gané mucho. Mucho más de lo que usted se imagina.
sábado, 23 de julio de 2011
¿Estamos ante el resurgimiento del deporte peruano?
Desde los 70s hasta casi fines de los 90s, en que el deporte peruano nos daba alegrías y triunfos, no recuerdo un mejor momento deportivo al que estamos viviendo en los últimos meses. Entonces, el orgullo de ser peruano nos inundaba cada vez que un combinado nacional entraba en la cancha porque sabíamos que íbamos con grandes posibilidades de triunfo, en la búsqueda de la gloria, sin miedos ni escepticismo. El año 75 obtuvimos la Copa América con esa oncena liderada por el gran capitán, llamado también el capitán de América, Héctor Chumpitaz, y con la mejor generación que nuestra historia futbolística nos ha dado. Jugadores que nos dieron, además de esa copa, medallas en el '79 y el '83, además de clasificarnos a los mundiales México, Argentina y España, con equipos fantásticos que pudieron ser sensación en la élite del fútbol mundial. A nivel de clubes, si bien nunca fuimos referentes en la región, también logramos algunas participaciones memorables como la Copa Libertadores del '72 en que la "U" logró el subcampeonato, y participaciones muy dignas como las de la propia "U" en el '75 en que llegó a semifinales. Nos queda en la retina los resonantes triunfos ante el poderosísimo Peñarol de entonces, cuando Papelito Cáceres le tapó dos penales a Morena en Montevideo o cuando Rubén Techera volteó un partido de infarto en el Estadio Nacional que finalmente se ganó por 3 a 2.
Por allí nomás, en el año 77, logramos el sudamericano de basketball femenino jugado en Lima y coronado con una final electrizante frente a Brasil, una potencia imbatible que desde entonces ha dado capote en la disciplina -habiendo perdido sólo dos finales en más de veinte campeonatos hasta el día de hoy, una de ellas la de ese año-. Ese equipo peruano nos regaló alegrías inolvidables en el antiguo Coliseo Amauta, haciendo famosas a Sheila Allison, Marilú Meléndez, Katia Manzur, Doris Delgado, Bertha Roman, Rosa Salguana, entre otras guerreras que también nos hicieron subir al podio en cuatro ocasiones en los 80s, lo cual nunca más se repitió. No hay antecedentes similares en este deporte, sobre todo del compromiso de todo el país con su equipo que, recuerdo, palpitó toda la campaña llenando los escenarios deportivos para brindar su apoyo a su selección.
Del voley hay poco que decir porque se dijo ya todo. Pero la hegemonía que tuvimos en el continente fue absoluta, diez campeonatos del '71 al '89 sólo interrumpida el año 81 en Brasil en que nos robaron la final sudamericana. Un partido extraño en un ambiente hostil y agresivo que se dice fue el vuelto por la "manito"que le dimos a Argentina tres años antes en su mundial de fútbol y que dejó a Brasil fuera de la final por diferencia de goles. Salvo este episodio aislado, logramos todos los títulos posibles, incluído el subcampeonato del mundo en 1982 cuando liderados por nuestras ahora congresistas Tait y Pérez del Solar, disfrutamos como nunca con el voleyball, momentos sólo comparables con esas madrugadas de Seúl seis años después.
Se complementaba el éxito deportivo por equipos con participaciones individuales destacables, con atletas de categoría que llegaron a representarnos en Olimpiadas como Fernando Acevedo, o Edith Noeding, medalla de oro en 100 metros con vallas en los juegos Panamericanos de 1975 sobre rivales de EEUU, Cuba, Canadá y Jamaica. Velocistas como Carmela Bolivar y saltadores como Alfredo Deza. Entre muchos otros que entonces nos daban lauros deportivos con bastante frecuencia.
Más de treinta años después, empezamos a ver un resurgimiento más o menos consistente en el deporte peruano. No es casual que en poco tiempo hayamos logrado campeonar a nivel mundial en surfing, volver a estar adportas de un mundial de voley de mayores, obtener a través de la "U" la primera Copa Libertadores Sub 20, estar en la final de la zona americana de la Davis, llegar a semifinales de una Copa América de fútbol. No es casual que surjan iniciativas privadas como la de ADO (Asociación de Deportistas Olímpicos) y que hacen abrigar esperanzas de un desarrollo deportivo orgánico que nos coloque en un sitial destacable en el continente. Y todo esto, en medio de un panorama económico y político incierto, -pero sin duda favorable en la última década-.
Como consecuencia de lo dicho, nos olvidamos de preocupaciones mayores y dejamos por un momento salir nuestro entusiasmo, nuestra esperanza, contagiados por el liderazgo de algunos personajes inspiradores como el profesor Markarián, o por predestinados como Guerrero y Vargas, Baella e Yllescas, Mulanovich y Villarán, Malpartida o Beretta. No hay duda de que el deporte es fundamental para el estado de ánimo de un país y de su gente. Es capaz de trasformar el aura a veces oscura de un país sufrido y esforzado, a una brillante y luminosa. Es capaz de cambiar la actitud de un pueblo que como ahora, a una hora de la esperada definición del tercer puesto de esta sorprendente Copa América, aguarda ilusionada un triunfo que nos haga sentir, tal como más de veinte años atrás, nuevamente el orgullo de ser peruanos
Por allí nomás, en el año 77, logramos el sudamericano de basketball femenino jugado en Lima y coronado con una final electrizante frente a Brasil, una potencia imbatible que desde entonces ha dado capote en la disciplina -habiendo perdido sólo dos finales en más de veinte campeonatos hasta el día de hoy, una de ellas la de ese año-. Ese equipo peruano nos regaló alegrías inolvidables en el antiguo Coliseo Amauta, haciendo famosas a Sheila Allison, Marilú Meléndez, Katia Manzur, Doris Delgado, Bertha Roman, Rosa Salguana, entre otras guerreras que también nos hicieron subir al podio en cuatro ocasiones en los 80s, lo cual nunca más se repitió. No hay antecedentes similares en este deporte, sobre todo del compromiso de todo el país con su equipo que, recuerdo, palpitó toda la campaña llenando los escenarios deportivos para brindar su apoyo a su selección.
Del voley hay poco que decir porque se dijo ya todo. Pero la hegemonía que tuvimos en el continente fue absoluta, diez campeonatos del '71 al '89 sólo interrumpida el año 81 en Brasil en que nos robaron la final sudamericana. Un partido extraño en un ambiente hostil y agresivo que se dice fue el vuelto por la "manito"que le dimos a Argentina tres años antes en su mundial de fútbol y que dejó a Brasil fuera de la final por diferencia de goles. Salvo este episodio aislado, logramos todos los títulos posibles, incluído el subcampeonato del mundo en 1982 cuando liderados por nuestras ahora congresistas Tait y Pérez del Solar, disfrutamos como nunca con el voleyball, momentos sólo comparables con esas madrugadas de Seúl seis años después.
Se complementaba el éxito deportivo por equipos con participaciones individuales destacables, con atletas de categoría que llegaron a representarnos en Olimpiadas como Fernando Acevedo, o Edith Noeding, medalla de oro en 100 metros con vallas en los juegos Panamericanos de 1975 sobre rivales de EEUU, Cuba, Canadá y Jamaica. Velocistas como Carmela Bolivar y saltadores como Alfredo Deza. Entre muchos otros que entonces nos daban lauros deportivos con bastante frecuencia.
Más de treinta años después, empezamos a ver un resurgimiento más o menos consistente en el deporte peruano. No es casual que en poco tiempo hayamos logrado campeonar a nivel mundial en surfing, volver a estar adportas de un mundial de voley de mayores, obtener a través de la "U" la primera Copa Libertadores Sub 20, estar en la final de la zona americana de la Davis, llegar a semifinales de una Copa América de fútbol. No es casual que surjan iniciativas privadas como la de ADO (Asociación de Deportistas Olímpicos) y que hacen abrigar esperanzas de un desarrollo deportivo orgánico que nos coloque en un sitial destacable en el continente. Y todo esto, en medio de un panorama económico y político incierto, -pero sin duda favorable en la última década-.
Como consecuencia de lo dicho, nos olvidamos de preocupaciones mayores y dejamos por un momento salir nuestro entusiasmo, nuestra esperanza, contagiados por el liderazgo de algunos personajes inspiradores como el profesor Markarián, o por predestinados como Guerrero y Vargas, Baella e Yllescas, Mulanovich y Villarán, Malpartida o Beretta. No hay duda de que el deporte es fundamental para el estado de ánimo de un país y de su gente. Es capaz de trasformar el aura a veces oscura de un país sufrido y esforzado, a una brillante y luminosa. Es capaz de cambiar la actitud de un pueblo que como ahora, a una hora de la esperada definición del tercer puesto de esta sorprendente Copa América, aguarda ilusionada un triunfo que nos haga sentir, tal como más de veinte años atrás, nuevamente el orgullo de ser peruanos
domingo, 17 de julio de 2011
Apuntes luego del Perú vs. Colombia
UN RESULTADO HISTÓRICO. Un premio a la actitud, voluntad y adhesión según su técnico. Adhesión a un libreto difícil, sacrificado, riguroso, fiel a conceptos que no podemos rotular para no molestar al mago, pero que tiene mucho que ver con lo que ya muchos vienen definiendo. Orden defensivo, solidez en la zaga, mediocampo poblado y con marca, llegada con pocos hombres, de rato en rato, pero letal. Nunca tanto como hoy. Porque 2-0 con tan pocas ocasiones reales de gol, dejando un arco invicto luego de un penal, dos disparos a los tubos, un mano a mano y más de un susto adicional a los ya mencionados, no es nada fácil, pero es la materialización de una planificación impecable. Nunca mejor cumplida. Pasar a semifinales no ha sido poca cosa. Sobre todo porque se logró contra un rival que era el que mejor fútbol había hecho en la copa. Con un equipo inferior en plantel, diezmado antes y durante el propio torneo por lesiones. Y porque el arbitraje fue adverso, duro desde el primer minuto del torneo.
UN SENTIMIENTO ÚNICO. El del hincha. El que acompaña a su selección y no deja de cantar y de sufrir. Ese que aguanta un clima hostil a veces, como ante Chile, o la angustia de imaginar regresar a casa con la bronca de una eliminación prematura, luego de cada partido. O ese otro, la gran mayoría, que a millas de distancia, en su casa, en el auto, en el mercado, en la calle, se come las uñas soportando cada ataque rival que no llega a las redes, envejece un poquito cada partido y pasa mal ese último minuto 45 que tan funesto ha sido para los equipos peruanos en innumerables competencias internacionales, incluída ésta.
UN ENTRENADOR GENIAL. El de esta selección. Capaz de enfrentar primero una prensa implacable, mercenaria, que espera siempre el traspié para hacer leña del árbol caído. Y luego hacerse cargo de un grupo sin mayor ambición, golpeada por los fracasos y la mediocridad del medio, al que imprimió autoconfianza, amor propio, ilusión. Donde no importan tanto los nombres sino la identidad del equipo. Que puede llamarse equipo y no un grupito de habilidosos que juegan a su propia inspiración. Como Argentina, constelación de estrellas que fracasa estrepitosamente torneo tras torneo sin una dirección que aproveche el gran talento. Un entrenador que ha transmitido mística no sólo a sus jugadores sino a todo un pueblo que empieza a ver el trabajo realizado, no sólo en los resultados, sino en el juego, en la actitud, en el amor propio que transmite cada uno de sus convocados.
UNA DUPLA DE PREDESTINADOS. Guerrero y Vargas. Las armas secretas de este equipo sin grandes figuras, pero que tienen en ellos a sus dos pilares. Por juego, por liderazgo, por experiencia, por raza. Dos triunfadores en sus carreras deportivas que demuestran partido a partido su compromiso con su profesión, con su técnico y con su país. Los que nunca dan una pelota por perdida, corren hasta que las piernas les responden, pelean si es necesario con los rivales, con los árbitros y con las hinchadas contrarias. Un par de leones que no se achican y que son, con su técnico, los principales responsables de esta ya exitosa participación en el principal torneo continental.
LA DEL ESTRIBO. Se dijo muchas cosas hasta ahora. Primero que eramos los más débiles del torneo. Luego que estábamos inflados por el empate con el cuarto del mundo. Después que le habíamos ganado a una sub 22 de México. Finalmente que Chile nos había bajado a tierra para dejarnos listos para que los colochos no regresen a casa y a nuestra realidad. Ahora, todos ya se subieron al carro y "confían" en que pasaremos el último escollo antes de la final ansiada. No seamos resultadistas. Lo único claro que hay que tener es que en el deporte se gana y se pierde. Que esa es la esencia del juego. Aunque siempre estaremos más cerca de la victoria cuando se trabaja y se hace las cosas con profesionalismo, esfuerzo y honestidad. Por eso, sigamos opinando pero dejemos trabajar a los que saben. Con eso ya habremos ganado bastante. Mucho más que una copa.
UN SENTIMIENTO ÚNICO. El del hincha. El que acompaña a su selección y no deja de cantar y de sufrir. Ese que aguanta un clima hostil a veces, como ante Chile, o la angustia de imaginar regresar a casa con la bronca de una eliminación prematura, luego de cada partido. O ese otro, la gran mayoría, que a millas de distancia, en su casa, en el auto, en el mercado, en la calle, se come las uñas soportando cada ataque rival que no llega a las redes, envejece un poquito cada partido y pasa mal ese último minuto 45 que tan funesto ha sido para los equipos peruanos en innumerables competencias internacionales, incluída ésta.
UN ENTRENADOR GENIAL. El de esta selección. Capaz de enfrentar primero una prensa implacable, mercenaria, que espera siempre el traspié para hacer leña del árbol caído. Y luego hacerse cargo de un grupo sin mayor ambición, golpeada por los fracasos y la mediocridad del medio, al que imprimió autoconfianza, amor propio, ilusión. Donde no importan tanto los nombres sino la identidad del equipo. Que puede llamarse equipo y no un grupito de habilidosos que juegan a su propia inspiración. Como Argentina, constelación de estrellas que fracasa estrepitosamente torneo tras torneo sin una dirección que aproveche el gran talento. Un entrenador que ha transmitido mística no sólo a sus jugadores sino a todo un pueblo que empieza a ver el trabajo realizado, no sólo en los resultados, sino en el juego, en la actitud, en el amor propio que transmite cada uno de sus convocados.
UNA DUPLA DE PREDESTINADOS. Guerrero y Vargas. Las armas secretas de este equipo sin grandes figuras, pero que tienen en ellos a sus dos pilares. Por juego, por liderazgo, por experiencia, por raza. Dos triunfadores en sus carreras deportivas que demuestran partido a partido su compromiso con su profesión, con su técnico y con su país. Los que nunca dan una pelota por perdida, corren hasta que las piernas les responden, pelean si es necesario con los rivales, con los árbitros y con las hinchadas contrarias. Un par de leones que no se achican y que son, con su técnico, los principales responsables de esta ya exitosa participación en el principal torneo continental.
LA DEL ESTRIBO. Se dijo muchas cosas hasta ahora. Primero que eramos los más débiles del torneo. Luego que estábamos inflados por el empate con el cuarto del mundo. Después que le habíamos ganado a una sub 22 de México. Finalmente que Chile nos había bajado a tierra para dejarnos listos para que los colochos no regresen a casa y a nuestra realidad. Ahora, todos ya se subieron al carro y "confían" en que pasaremos el último escollo antes de la final ansiada. No seamos resultadistas. Lo único claro que hay que tener es que en el deporte se gana y se pierde. Que esa es la esencia del juego. Aunque siempre estaremos más cerca de la victoria cuando se trabaja y se hace las cosas con profesionalismo, esfuerzo y honestidad. Por eso, sigamos opinando pero dejemos trabajar a los que saben. Con eso ya habremos ganado bastante. Mucho más que una copa.
domingo, 10 de julio de 2011
Piqueo Criollo
Me paseo haciendo zapping entre los distintos programas dominicales y encuentro un panorama bastante más variado que el de los últimos fines de semana. Se me antoja comentar algunos de los temas preferidos de nuestra prensa y las redes sociales:
-Sin duda, el escándalo político favorito es el de la torpe visita del hermanísimo Alexis Humala a Rusia como negociador/embajador del nuevo gobierno para temas gascíferos y turísticos. Me causa risa ver a los representantes del saliente gobierno, o a los de la inconsecuente y eterna oposición, hablando de corrupción y de judicializar el tema. Que yo recuerde, tampoco se trata de un encuentro clandestino filtrado con un video oculto, como cuando vimos desfilando por el SIN a gran parte de la clase política representada por los mismos que ahora se rasgan las vestiduras. Fujimoristas como Rey escandalizados; Bedoya, el mismo que tuvo a su hermano preso por peores pecados; Pastor y toda su angelical bancada. No digo que no sea un tema relevante que pone a prueba la capacidad del próximo gobierno para manejar una crisis, o que no sea un exceso que deba recibir la atención del caso pues en política no solo hay que cuidar el fondo sino también la forma, pero tampoco podemos convertirla en el gran escándalo que nos haga olvidar temas mucho más serios. Como lo de Business Track, lo cual me parece gravísimo en tanto sí encubre un verdadero caso de corrupción que involucra a las más altas esferas del poder de este país. No hay caso que es la noticia perfecta para el difícil momento que vive el gobierno en sus últimos días.
-Otro de los favoritos es la gestión de la Villarán. Se ha iniciado una campaña feroz contra nuestra alcalde de Lima, auspiciada por algunos medios, secundada muy convenientemente por los partidarios de Castañeda Lossio y finalmente complementada con nuestro querido Cardenal (pero sobre quien en esta ocasión prefiero no opinar para no ser faltoso con la iglesia)... Pero lo más insólito es que se esté hablando hasta de vacancia a una administración que recién empieza y que además a las claras está demostrando mucho más trabajo que el que su antecesor realizó en el mismo período. En un país en que la administración pública ha demostrado por décadas su incapacidad de gestión y su falta de trabajo, que se pretenda expulsar del cargo a los representantes de un nuevo gobierno que intenta hacer las cosas bien, legalmente, concertando con los distintos sectores, denunciando la corrupción de su antecesor, creo que no tiene sentido. Bueno, todo el sentido cuando nuevamente intereses ocultos intentan manipular la opinión pública y encabezan campañas difamatorias y temerarias que solo pueden dejarnos peor de lo que estamos. Pensemos nomás en que decretar la vacancia de la Villarán nos costaría millones en un referendum, para dejar a cargo a otras personas de su mismo partido, para luego intentar vacarlos nuevamente y se haga posible que el hombre comunicore vuelva para intentar desaparecer toda la basura que dejó bien tapada pero cuyo olor ya se siente a millas de distancia.
-Esta semana el fútbol ya fue materia no sólo de los programas deportivos. Está claro que el tema vende siempre bien y cuando acumulamos dos partidos oficiales sin perder ya podemos hacerle creer a un país ávido de triunfos que podemos ir al mundial y volver a ser una potencia continental. No cabe duda que Markarián ha armado un buen equipo y que a pesar de no contar con figuras internacionales de fuste -en todo caso las que tenemos están en su mayoría lesionados- está haciendo un papel dignísimo en esta copa. Me preocupa que prime la lógica y que luego de que podamos caer con Chile -uno de los equipos más fuertes de sudamérica- tengamos que irnos por sucumbir en manos de Brasil, Paraguay o Argentina, cuadros que nos llevan bastante distancia a pesar de que hasta ahora no aparecen en su gran dimensión. Y no es que me preocupe porque nuestra selección se tenga que ir en algún momento sin más triunfos, lo cual no sería un fracaso, sino porque se invierta la tortilla y los que hoy los encumbran y ponderan, luego los ataquen y condenen, tal como ha sucedido siempre en la historia de nuestro sufrido fútbol peruano, que vive sobre todo de los recuerdos y de lo que pudo ser, alimentado por esos mismos que glorifican y denostan, dependiendo de las circunstancias, con tal de seguir vendiendo periódicos y obteniendo rating.
-No faltaron los policiales como los crímenes de Alicia Delgado o de Miriam Feffer que han vuelto a la palestra luego de que el avance de las investigaciones trajeran nuevos indicios de culpabilidad de las principales implicadas, la amante de la cantante y la hija de la empresaria respectivamente, sindicadas curiosamente por los autores materiales de ambos crímenes quiénes habrían sido movilizados por la codicia y quién sabe si algún otro tipo de favor. Casos lamentables que no hacen sino demostrar la precariedad de nuestra administración de justicia que no resuelve oportunamente, filtra con gran facilidad informaciones que salen luego distorsionadas y que tiene tratamientos distintos para casos de grandes similitudes y que, en ausencia de pruebas contundentes, mantiene presas a las sospechosas en un caso y libre a otra, más allá de acusaciones testimoniales que no parecerían tener mucha solidez hasta este momento.
-Finalmente, no podemos dejar pasar un triste episodio internacional que trascendió fronteras y el ámbito puramente delictivo. La muerte de Facundo Cabral. Muchos se preguntan cómo es posible que un hombre tan maravilloso, embajador de la paz, de la música, del amor, pudiese caer abatido de una forma tan violenta y absurda. No tiene nada de raro. Fueron Gandhi, Luther King, Arnulfo Romero, Lincoln, Sadat, Rabin, María Elena Moyano, John Lennon, Jesús... seres humanos que simbolizaron todo eso y que perecieron en manos criminales. Aún no se esclareció el móvil de este delito, pero independientemente de si fue él el blanco o no, está claro que este mundo siempre, en todas las épocas, ha tenido grandes hombres y mujeres que le fueron incómodos y que prefirió hacerlos desaparecer. Seres humanos que nos dejaron huellas imborrables, imposibles de extinguirse. Y esas huellas quizás son lo que hace que la humanidad se resista a claudicar en su lucha por un mundo más justo y mejor para vivir. Porque se fue uno pero vendrán muchos más. Aunque como diría el propio Facundo, no hay muerte, solo hay mudanza... así que su espíritu ni se ha muerto, ni ha desaparecido. Continúa viviendo entre nosotros.
-Sin duda, el escándalo político favorito es el de la torpe visita del hermanísimo Alexis Humala a Rusia como negociador/embajador del nuevo gobierno para temas gascíferos y turísticos. Me causa risa ver a los representantes del saliente gobierno, o a los de la inconsecuente y eterna oposición, hablando de corrupción y de judicializar el tema. Que yo recuerde, tampoco se trata de un encuentro clandestino filtrado con un video oculto, como cuando vimos desfilando por el SIN a gran parte de la clase política representada por los mismos que ahora se rasgan las vestiduras. Fujimoristas como Rey escandalizados; Bedoya, el mismo que tuvo a su hermano preso por peores pecados; Pastor y toda su angelical bancada. No digo que no sea un tema relevante que pone a prueba la capacidad del próximo gobierno para manejar una crisis, o que no sea un exceso que deba recibir la atención del caso pues en política no solo hay que cuidar el fondo sino también la forma, pero tampoco podemos convertirla en el gran escándalo que nos haga olvidar temas mucho más serios. Como lo de Business Track, lo cual me parece gravísimo en tanto sí encubre un verdadero caso de corrupción que involucra a las más altas esferas del poder de este país. No hay caso que es la noticia perfecta para el difícil momento que vive el gobierno en sus últimos días.
-Otro de los favoritos es la gestión de la Villarán. Se ha iniciado una campaña feroz contra nuestra alcalde de Lima, auspiciada por algunos medios, secundada muy convenientemente por los partidarios de Castañeda Lossio y finalmente complementada con nuestro querido Cardenal (pero sobre quien en esta ocasión prefiero no opinar para no ser faltoso con la iglesia)... Pero lo más insólito es que se esté hablando hasta de vacancia a una administración que recién empieza y que además a las claras está demostrando mucho más trabajo que el que su antecesor realizó en el mismo período. En un país en que la administración pública ha demostrado por décadas su incapacidad de gestión y su falta de trabajo, que se pretenda expulsar del cargo a los representantes de un nuevo gobierno que intenta hacer las cosas bien, legalmente, concertando con los distintos sectores, denunciando la corrupción de su antecesor, creo que no tiene sentido. Bueno, todo el sentido cuando nuevamente intereses ocultos intentan manipular la opinión pública y encabezan campañas difamatorias y temerarias que solo pueden dejarnos peor de lo que estamos. Pensemos nomás en que decretar la vacancia de la Villarán nos costaría millones en un referendum, para dejar a cargo a otras personas de su mismo partido, para luego intentar vacarlos nuevamente y se haga posible que el hombre comunicore vuelva para intentar desaparecer toda la basura que dejó bien tapada pero cuyo olor ya se siente a millas de distancia.
-Esta semana el fútbol ya fue materia no sólo de los programas deportivos. Está claro que el tema vende siempre bien y cuando acumulamos dos partidos oficiales sin perder ya podemos hacerle creer a un país ávido de triunfos que podemos ir al mundial y volver a ser una potencia continental. No cabe duda que Markarián ha armado un buen equipo y que a pesar de no contar con figuras internacionales de fuste -en todo caso las que tenemos están en su mayoría lesionados- está haciendo un papel dignísimo en esta copa. Me preocupa que prime la lógica y que luego de que podamos caer con Chile -uno de los equipos más fuertes de sudamérica- tengamos que irnos por sucumbir en manos de Brasil, Paraguay o Argentina, cuadros que nos llevan bastante distancia a pesar de que hasta ahora no aparecen en su gran dimensión. Y no es que me preocupe porque nuestra selección se tenga que ir en algún momento sin más triunfos, lo cual no sería un fracaso, sino porque se invierta la tortilla y los que hoy los encumbran y ponderan, luego los ataquen y condenen, tal como ha sucedido siempre en la historia de nuestro sufrido fútbol peruano, que vive sobre todo de los recuerdos y de lo que pudo ser, alimentado por esos mismos que glorifican y denostan, dependiendo de las circunstancias, con tal de seguir vendiendo periódicos y obteniendo rating.
-No faltaron los policiales como los crímenes de Alicia Delgado o de Miriam Feffer que han vuelto a la palestra luego de que el avance de las investigaciones trajeran nuevos indicios de culpabilidad de las principales implicadas, la amante de la cantante y la hija de la empresaria respectivamente, sindicadas curiosamente por los autores materiales de ambos crímenes quiénes habrían sido movilizados por la codicia y quién sabe si algún otro tipo de favor. Casos lamentables que no hacen sino demostrar la precariedad de nuestra administración de justicia que no resuelve oportunamente, filtra con gran facilidad informaciones que salen luego distorsionadas y que tiene tratamientos distintos para casos de grandes similitudes y que, en ausencia de pruebas contundentes, mantiene presas a las sospechosas en un caso y libre a otra, más allá de acusaciones testimoniales que no parecerían tener mucha solidez hasta este momento.
-Finalmente, no podemos dejar pasar un triste episodio internacional que trascendió fronteras y el ámbito puramente delictivo. La muerte de Facundo Cabral. Muchos se preguntan cómo es posible que un hombre tan maravilloso, embajador de la paz, de la música, del amor, pudiese caer abatido de una forma tan violenta y absurda. No tiene nada de raro. Fueron Gandhi, Luther King, Arnulfo Romero, Lincoln, Sadat, Rabin, María Elena Moyano, John Lennon, Jesús... seres humanos que simbolizaron todo eso y que perecieron en manos criminales. Aún no se esclareció el móvil de este delito, pero independientemente de si fue él el blanco o no, está claro que este mundo siempre, en todas las épocas, ha tenido grandes hombres y mujeres que le fueron incómodos y que prefirió hacerlos desaparecer. Seres humanos que nos dejaron huellas imborrables, imposibles de extinguirse. Y esas huellas quizás son lo que hace que la humanidad se resista a claudicar en su lucha por un mundo más justo y mejor para vivir. Porque se fue uno pero vendrán muchos más. Aunque como diría el propio Facundo, no hay muerte, solo hay mudanza... así que su espíritu ni se ha muerto, ni ha desaparecido. Continúa viviendo entre nosotros.
Crónica del Perú vs. México, Copa América 2011
Desde que rodó la pelota, Perú arrancó bien, tocando y saliendo rápido. A los pocos segundos, ya Cruzado había perdido una buena opción al disparar alto y desviado, pudiendo haberla soltado antes a Guerrero que lo acompañaba. Fue una salida tocando al pie y con velocidad, algo que caracteriza a este equipo y que habla de la dinámica que ha impuesto el Mago, muy diferente al del toque cansino, lateral e improductivo de otras tantas escuadras nacionales. En poco tiempo, Vílchez, Lobatón y Vargas ya habían llegado con riesgo pero sin puntería. Un dominio que se fue asentando, al punto que recién llegó México a los 17 minutos con cierto peligro. Perú llegaba tratando bien la pelota, un equipo que la lleva limpia y la suelta rápido, gran avance. La perdían cuando Vargas, que no se encontraba, insistía con potencia por su franja pero sin mucha claridad. Claridad que le faltó al tirar el primer tiro libre a la barrera, al picar mucho una pelota saliéndose de la cancha, al caer en offside o al pifear un centro que casi acaba fuera del estadio. Mientras Vargas no recobrara la calma, nos quedaría sólo el desequilibrio de Advíncula por la derecha que si bien centraba bien, no encaraba ni buscaba el desborde. Aunque sí ayudaba a la marca y cerraba los espacios por lo que los mexicanos buscaban más la espalda de Vargas haciéndole el uno-dos a Cruzado, cuyo esfuerzo era insuficiente para tomar las subidas por esa banda. Fernández volvió a darnos algo de desconfianza soltando un par de pelotas en especial cuando da rebote en un centro rasante y casi nos comemos el primero, que México nunca mereció hasta ese momento. Pero sí le quitó la pelota a Perú y tuvo sus mejores diez minutos del partido. De los 30 a los 40 todo verde. Nos llegaron, nos asustaron, hicieron caer a la zaga en imprecisiones, especialmente al mudo Rodríguez, quien además la perdía muy cerca a su área. Vílchez -un zaguero más que un lateral- y Carmona intentaban salir por dentro pero regalaron un par de bolas. A esas alturas, empezamos a creer que ya no recuperaríamos la pelota, sobre todo cuando Vargas perdía cuando volvía a intentar superar por fuera y con potencia a su marcador, más veloz, quién no le dejaba centrar con facilidad. Pero fue sólo un momento. Felizmente a partir de los 40 minutos Perú la recupera de nuevo, presionando desde arriba para impedir la salida fluída del cuadro mexicano. Sin embargo faltaba contundencia ante una defensa cerrada que tapaba bien los intentos de la blanquiroja. El pitazo final nos dejó quince minutos pensando que no había sido una primera etapa del todo bien jugada pero teníamos con qué.
Arrancando el segundo tiempo vimos un Perú mejor. Markarián hace un cambio de dibujo táctico que para mucho mejor el equipo en la cancha. Saca a Advíncula, que hasta ese momento no lo hacía mal, y hace ingresar a Yotún por el otro lado, cubriendo la salida de Cruzado, dejando a Vargas totalmente suelto, como atacante y sin ninguna obligación de marca. Compacto atrás con tres al fondo, Acasiete, Rodríguez y Vílchez, juega con dos laterales rápidos como Carmona y Yotún, con buen ida y vuelta y que hacen bien las diagonales -sobre todo el segundo-. Esto le permitió a Perú ser más ofensivo, teniendo más gente de marca en el medio de la cancha, con un volante de marca como Balbín y dos volantes mixtos como Cruzado y Lobatón que, aunque en los primero minutos perdieron algunas pelotas y fallaron en algunos pases, la recuperaron luego para no perderla más en todo el partido. Arriba Vargas libre pero jalando marca y Guerrero atorando siempre la salida del equipo rival, ejercieron un pressing que les hizo recuperar la pelota una y otra vez cada vez que México quería sacarla jugando. Con un dominio casi total, las situaciones de gol para Perú se fueron sucediendo. Primero Paolo que cabecea defectuoso por querer colocarla junto al palo. Se le fue ancha. Luego perdiendo una pelota mientras se acomodaba para liquidar antes de que lo hicieran caer sin falta. Ya el equipo era mucho más ofensivo y Vargas tirado más hacia el centro hacía daño sobre todo cuando tocaba con Guerrero. En una de esas jugadas volvió a avisar en una magnífica entrada culminada con un potente disparo que la base del palo impidió se convirtiera en gol. México se iba cansando y, con más espacios, Perú se volvía cada vez más peligroso. Paolo un poco egoísta como buen goleador, se pierde otro por no pasarla a su compañero que llegaba solo. Por momentos México roba las espaldas de un equipo que se había ido con todo, con un Yotún más fresco que llegaba arriba con facilidad e incluso que se da maña para probar al arco y propiciar un rebote al que Paolo no llega. Vargas algo cansado pero peligroso y mucho más preciso también subió su juego. Precisión que pudo convertirse en el mejor gol de la copa si esta vez el travesaño -en realidad el vértice del arco- no hubiera devuelto la pelota después de un soberbio tiro libre. Y es aquí nuevamente donde se ve la mano del técnico. Hace entrar a Guevara por un Cruzado cansado -quizás el más impreciso de Perú en el partido- y le da más vértigo al equipo y esa dinámica que este jugador siempre imprime con su buen pie y sus cambios de juego, además de ensayar siempre de larga distancia. A esas alturas, mientras Paolo hacía lucirse al arquero mexicano sacando a contrapié un buen cabezaso contra el piso, lo único que se escuchaba en la noche era la barra peruana incesante que cantaba que "esta noche, tenemos que gana-aaar". Era sólo cuestión de esperar un poquito más. Y el equipo supo tener paciencia. A los 82 minutos, Acasiete ensaya un rápido giro en el área que sale bien y Guevara deja solo a Guerrero que por fin rompe la paridad, goooolllll. Una paridad que solo se veía en el marcador, porque en el juego hacía mucho rato que Perú merecía ir adelante por un par de goles. Ese gol sería suficiente. Suficiente para esperar los últimos minutos, momentos en que a pesar de la presión rival lógica por la necesidad imperiosa de atacar, pudimos ver un equipo algo más maduro y bien dirigido desde el banco para capear el temporal. Ballón entró a cuidar el resultado, mientras que los jugadores ya no rifaban la pelota en momentos en que había que tenerla. No pasó lo de días atrás en los últimos minutos del primer tiempo con Uruguay. Esta vez la siguieron circulando, aguantando los últimos intentos mexicanos que encontraron ahora sí a un Fernández ágil y seguro de manos y a una defensa sólida que cuando tuvo que reventarla lo hizo, pero sobre todo que quitó y salió jugando esperando que pasen los últimos minutos. Carmona perdió una en los últimos instantes pero se recuperó luego. Otra de peligro terminó en offside y pudimos respirar. La tribuna seguía cantando "Oé, oé, oé, oé, Perú, Perú...". El árbitro levantó los brazos luego de dar tres minutos extras. El partido había terminado.
Perú había demostrado disciplina táctica, orden, buen toque, un juego vertical y ofensivo en muchos momentos, pero bien armado desde atrás hacia adelante. Perú había demostrado que tiene un grupo compacto que no reúne grandes figuras, algunos muy jóvenes todavía, pero con derecho para soñar. Como sueñan esos hinchas que acompañaron a su equipo en Argentina sufriendo y cantando en esos 184 minutos. Como esa gran legión de seguidores que frente a su televisor -primero escépticos y luego ilusionados- volvieron a disfrutar un triunfo de ese equipo en el que están depositadas todas sus esperanzas. Nuevamente el fútbol unió a un pueblo y sólo por eso ya vale la pena seguir a este equipo. Que tal vez no tenga con qué llegar hasta las instancias finales, pero que está claro que está haciendo un digno papel y se ha convertido en una de las sorpresas del torneo. Esperemos que -al margen de los resultados- podamos seguir viendo un equipo peruano que intente jugar bien, como lo hizo esta vez, y que nos haga recuperar la alegría que perdimos desde hace ya varias décadas.
Ernesto
09 Julio 2011
Arrancando el segundo tiempo vimos un Perú mejor. Markarián hace un cambio de dibujo táctico que para mucho mejor el equipo en la cancha. Saca a Advíncula, que hasta ese momento no lo hacía mal, y hace ingresar a Yotún por el otro lado, cubriendo la salida de Cruzado, dejando a Vargas totalmente suelto, como atacante y sin ninguna obligación de marca. Compacto atrás con tres al fondo, Acasiete, Rodríguez y Vílchez, juega con dos laterales rápidos como Carmona y Yotún, con buen ida y vuelta y que hacen bien las diagonales -sobre todo el segundo-. Esto le permitió a Perú ser más ofensivo, teniendo más gente de marca en el medio de la cancha, con un volante de marca como Balbín y dos volantes mixtos como Cruzado y Lobatón que, aunque en los primero minutos perdieron algunas pelotas y fallaron en algunos pases, la recuperaron luego para no perderla más en todo el partido. Arriba Vargas libre pero jalando marca y Guerrero atorando siempre la salida del equipo rival, ejercieron un pressing que les hizo recuperar la pelota una y otra vez cada vez que México quería sacarla jugando. Con un dominio casi total, las situaciones de gol para Perú se fueron sucediendo. Primero Paolo que cabecea defectuoso por querer colocarla junto al palo. Se le fue ancha. Luego perdiendo una pelota mientras se acomodaba para liquidar antes de que lo hicieran caer sin falta. Ya el equipo era mucho más ofensivo y Vargas tirado más hacia el centro hacía daño sobre todo cuando tocaba con Guerrero. En una de esas jugadas volvió a avisar en una magnífica entrada culminada con un potente disparo que la base del palo impidió se convirtiera en gol. México se iba cansando y, con más espacios, Perú se volvía cada vez más peligroso. Paolo un poco egoísta como buen goleador, se pierde otro por no pasarla a su compañero que llegaba solo. Por momentos México roba las espaldas de un equipo que se había ido con todo, con un Yotún más fresco que llegaba arriba con facilidad e incluso que se da maña para probar al arco y propiciar un rebote al que Paolo no llega. Vargas algo cansado pero peligroso y mucho más preciso también subió su juego. Precisión que pudo convertirse en el mejor gol de la copa si esta vez el travesaño -en realidad el vértice del arco- no hubiera devuelto la pelota después de un soberbio tiro libre. Y es aquí nuevamente donde se ve la mano del técnico. Hace entrar a Guevara por un Cruzado cansado -quizás el más impreciso de Perú en el partido- y le da más vértigo al equipo y esa dinámica que este jugador siempre imprime con su buen pie y sus cambios de juego, además de ensayar siempre de larga distancia. A esas alturas, mientras Paolo hacía lucirse al arquero mexicano sacando a contrapié un buen cabezaso contra el piso, lo único que se escuchaba en la noche era la barra peruana incesante que cantaba que "esta noche, tenemos que gana-aaar". Era sólo cuestión de esperar un poquito más. Y el equipo supo tener paciencia. A los 82 minutos, Acasiete ensaya un rápido giro en el área que sale bien y Guevara deja solo a Guerrero que por fin rompe la paridad, goooolllll. Una paridad que solo se veía en el marcador, porque en el juego hacía mucho rato que Perú merecía ir adelante por un par de goles. Ese gol sería suficiente. Suficiente para esperar los últimos minutos, momentos en que a pesar de la presión rival lógica por la necesidad imperiosa de atacar, pudimos ver un equipo algo más maduro y bien dirigido desde el banco para capear el temporal. Ballón entró a cuidar el resultado, mientras que los jugadores ya no rifaban la pelota en momentos en que había que tenerla. No pasó lo de días atrás en los últimos minutos del primer tiempo con Uruguay. Esta vez la siguieron circulando, aguantando los últimos intentos mexicanos que encontraron ahora sí a un Fernández ágil y seguro de manos y a una defensa sólida que cuando tuvo que reventarla lo hizo, pero sobre todo que quitó y salió jugando esperando que pasen los últimos minutos. Carmona perdió una en los últimos instantes pero se recuperó luego. Otra de peligro terminó en offside y pudimos respirar. La tribuna seguía cantando "Oé, oé, oé, oé, Perú, Perú...". El árbitro levantó los brazos luego de dar tres minutos extras. El partido había terminado.
Perú había demostrado disciplina táctica, orden, buen toque, un juego vertical y ofensivo en muchos momentos, pero bien armado desde atrás hacia adelante. Perú había demostrado que tiene un grupo compacto que no reúne grandes figuras, algunos muy jóvenes todavía, pero con derecho para soñar. Como sueñan esos hinchas que acompañaron a su equipo en Argentina sufriendo y cantando en esos 184 minutos. Como esa gran legión de seguidores que frente a su televisor -primero escépticos y luego ilusionados- volvieron a disfrutar un triunfo de ese equipo en el que están depositadas todas sus esperanzas. Nuevamente el fútbol unió a un pueblo y sólo por eso ya vale la pena seguir a este equipo. Que tal vez no tenga con qué llegar hasta las instancias finales, pero que está claro que está haciendo un digno papel y se ha convertido en una de las sorpresas del torneo. Esperemos que -al margen de los resultados- podamos seguir viendo un equipo peruano que intente jugar bien, como lo hizo esta vez, y que nos haga recuperar la alegría que perdimos desde hace ya varias décadas.
Ernesto
09 Julio 2011
Ley Seca (sin ti)
Ley seca impone abstinencia
de sufrir y resentir
porque a poco y con paciencia
has aprendido a vivir
Ley seca exige prudencia
olvidar y ver pasar
esa lágrima en esencia
que está seca al resbalar
Ley seca viernes de noche
frente a un vaso sin llenar
resignado y sin reproche
tienes poco que extrañar
Y así la ley pasó en calma
sin que sepa tu sentir
porque seca estaba su alma
y vacío su existir
Ernesto
4 Junio 2011
de sufrir y resentir
porque a poco y con paciencia
has aprendido a vivir
Ley seca exige prudencia
olvidar y ver pasar
esa lágrima en esencia
que está seca al resbalar
Ley seca viernes de noche
frente a un vaso sin llenar
resignado y sin reproche
tienes poco que extrañar
Y así la ley pasó en calma
sin que sepa tu sentir
porque seca estaba su alma
y vacío su existir
Ernesto
4 Junio 2011
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